Tomar la decisión de buscar una residencia para un ser querido mayor —o para uno mismo— no es nada fácil. Es un momento que viene cargado de emociones, dudas y, muchas veces, culpas o miedos que no siempre se dicen en voz alta.
Sabemos que estas preguntas son reales. A veces la familia ya no puede brindar los cuidados que se necesitan, otras veces el ingreso a una residencia es parte de una decisión digna, responsable y amorosa.
En esta guía te queremos acompañar paso a paso: