Lamentamos mucho lo que estás viviendo, y nos da gusto que ya estés caminando otra vez.
Lo primero, porque es lo que más pesa: lo que describes tiene nombre y la ley lo reconoce. Que alguien se quede en tu casa contra tu voluntad, te grite y condicione su salida a un pago no es un asunto familiar que tengas que aguantar en silencio. Y no tienes que pagar para recuperar tu casa.
Si en algún momento hay golpes, amenazas o sientes que estás en peligro, llama al 911 en ese momento. Eso no espera.
Para lo demás hay tres puertas, y conviene tocarlas en este orden.
La primera es la asesoría jurídica gratuita del INAPAM, que atiende justamente violencia contra personas mayores y asuntos de propiedad. Es de lunes a viernes, sin cita, en el 55 5925 5366. Ahí te van a decir, ya con tu caso enfrente, si lo tuyo se resuelve por la vía civil, por la penal o por las dos. Esa es la pregunta que no conviene contestar solo, y ahí el abogado no te cuesta.
La segunda es la Fiscalía de tu estado, en el Ministerio Público. Denunciar es gratuito. Lleva tu identificación y el documento que acredite que la casa es tuya, la escritura o el contrato. Y si tienes mensajes donde te exige el pago para irse, llévalos impresos o en el teléfono: eso es lo que convierte tu palabra en prueba. En el Ministerio Público te dirán cómo se clasifica lo que te está pasando, que es cosa de ellos y no de una página de internet.
La tercera es el DIF de tu municipio, que puede intervenir para protegerte y acompañarte mientras el asunto avanza. Y si alguna autoridad te da largas o se niega a recibirte, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos orienta gratis en el 800 715 2000.
Dos cosas prácticas mientras tanto. No firmes nada que te pongan enfrente, ni pagarés ni reconocimientos de deuda, por mucha presión que sientas en el momento. Y cuéntale lo que pasa a alguien de confianza que viva fuera de tu casa, un vecino, un amigo, un hijo: en estos casos quien acompaña desde afuera hace la diferencia, porque puede ir contigo a la Fiscalía y estar presente cuando tú no puedes con todo.
Esto es orientación general y no sustituye el consejo de un abogado, y por eso la primera puerta es la del INAPAM, donde ese abogado es gratuito.
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