China, un país donde más del 21% de la población ya supera los 60 años (cerca de 300 millones de personas), ha tomado una decisión estratégica: dejar de ver el envejecimiento como una carga social para convertirlo en su nuevo motor de desarrollo. El gigante asiático está desplegando con fuerza la Silver Economy, un modelo diseñado para generar innovación y crecimiento mediante la satisfacción de las aspiraciones de las personas mayores.
Lo que ocurre hoy en China es un espejo del futuro inmediato de Occidente y podría anticipar la hoja de ruta para México, donde la transición demográfica avanza a un ritmo acelerado.
El estereotipo del adulto mayor pasivo está desapareciendo. Un ejemplo que ilustra esta transformación es el de Chen Yanming, de 59 años. Semirretirado, Chen no destinó sus ahorros a la inactividad, sino que invirtió cerca de 10,000 yuanes (aprox. 1,400 USD) en equipo de ciclismo de alta gama en apenas unos meses.
“Mis amigos gastan en lo que disfrutan: viajes, clases de baile, deportes. Antes yo ahorraba todo, pero no era feliz. Mi hija me dijo que disfrutara más la vida”, relata Chen.
Su historia refleja el surgimiento de una nueva cohorte demográfica nacida después de 1960. Estos “nuevos seniors” tienen tres características clave:
El Gobierno chino ha elevado la Silver Economy a prioridad nacional. Tras el histórico “Documento No. 1 de 2024” del Consejo de Estado, el Reporte de Trabajo 2025 consolidó la estrategia para fortalecer sectores industriales específicos.
La guía oficial para el desarrollo de la silver economy prioriza cuatro clústeres de alto valor:
Según Liu Ming, de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (NDRC), el éxito radica en entender que los mayores actuales demandan productos con la misma calidad tecnológica y estética que los jóvenes.
Los datos confirman la magnitud de la oportunidad. Un informe de la China Association of Social Welfare and Senior Service y centros de investigación estatales estima que:
Esto implica que los adultos mayores no son solo receptores de servicios, sino los protagonistas que impulsarán industrias enteras en la próxima década.
Para Jin Li, académico del Comité Consultivo Político, este fenómeno trasciende lo comercial. Se trata de una redefinición cultural de la vejez:
“Las personas mayores ya no solo buscan cubrir necesidades básicas, sino alimentar su espíritu, crecer, sentirse útiles y vivir con elegancia y dignidad”.
China está normalizando el “envejecimiento productivo”, donde personas de 70 años continúan aportando a la sociedad, ya sea a través del consumo, el voluntariado o la mentoría, rechazando la etiqueta de “carga social”.
México se encuentra en una posición única para aprender de la experiencia asiática antes de que su propia curva demográfica alcance niveles críticos. Las lecciones son claras:
La economía debe pivotar para atender a este segmento. No solo demandan geriatría; demandan turismo, moda, tecnología y entretenimiento.
La innovación debe ser inclusiva. Desde apps con interfaces simplificadas hasta gimnasios con programas de bajo impacto, el mercado debe adaptarse a la ergonomía y necesidades de la edad.
Invertir hoy en una Silver Economy robusta (salud preventiva, ciudades amigables) reduce los costos futuros en salud pública y cuidados paliativos.
China está demostrando que la Silver Economy no es un nicho de mercado, sino una estrategia macroeconómica global. Para México, la pregunta ya no es cómo “lidiar” con el envejecimiento, sino cómo aprovecharlo inteligentemente para construir un país más próspero, donde la longevidad sea sinónimo de oportunidad y bienestar.