Ciudades Amigables: Infraestructura Clave para la Silver Economy

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El mundo atraviesa dos transformaciones simultáneas e irreversibles: la urbanización acelerada y el envejecimiento demográfico. Este cruce de tendencias está redefiniendo la planificación urbana global. En este escenario, las “ciudades amigables con las personas mayores” han dejado de ser una aspiración filantrópica para convertirse en una estrategia socioeconómica esencial.

Para la Silver Economy, el entorno urbano es el habilitador número uno: sin una ciudad accesible, no hay consumo, participación ni envejecimiento activo. Garantizar que la vejez sea una etapa digna y dinámica depende, literalmente, del diseño de nuestras calles.

¿Qué define a una ciudad amigable con el adulto mayor?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), no se trata solo de poner rampas. Una ciudad amigable es aquella que promueve la salud, la inclusión y la participación plena, adaptando sus estructuras y servicios para ser accesibles a personas con diversas capacidades y necesidades.

En términos prácticos y de infraestructura, esto se traduce en:

La Red Global y la Década del Envejecimiento Saludable

En el marco de la Década de Envejecimiento Saludable (2021–2030), la OMS lidera la Red Global de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores. Esta iniciativa conecta a ciudades y gobiernos para acelerar la transformación urbana mediante:

En México, municipios como Guadalajara, Zapopan y Mérida, así como iniciativas en la Ciudad de México, forman parte de este esfuerzo, avanzando hacia modelos urbanos que priorizan la escala humana sobre la automovilística.

México ante el reto demográfico y económico

La urgencia para México es clara. Las proyecciones del Consejo Nacional de Población (CONAPO) indican que hacia la década de 2030, la población de adultos mayores (60+) superará a la de menores de 15 años, una tendencia que se consolidará radicalmente para 2050. Las ciudades actuales, diseñadas para la juventud y el automóvil, no están listas.

Adoptar un enfoque “amigable” es una inversión estratégica de alto retorno:

Beneficios directos: Autonomía y Calidad de Vida

Una ciudad adaptada impacta cuatro pilares fundamentales de la vida diaria:

1. Independencia prolongada

La capacidad de realizar tareas cotidianas —como ir al mercado, al banco o al médico— sin depender de terceros es la base de la dignidad y la autoestima en la edad adulta.

2. Conexión social contra la soledad

El aislamiento es un riesgo de salud pública. Plazas, parques y centros culturales accesibles actúan como nodos de socialización que tejen redes de apoyo.

3. Participación económica activa

Muchos adultos mayores desean seguir emprendiendo, trabajando o enseñando. Una ciudad sin barreras físicas permite que su talento y experiencia sigan nutriendo la economía.

4. Seguridad percibida y real

Un alumbrado público eficiente y aceras seguras reducen el miedo a salir, permitiendo el disfrute de la ciudad a cualquier hora.

El futuro urbano: Una invitación a liderar

México ha comenzado a dar pasos importantes, con municipios realizando diagnósticos y adaptando normativas. Sin embargo, la velocidad del envejecimiento poblacional exige acelerar el ritmo. La vejez del futuro será más longeva, urbana y exigente.

Las ciudades amigables no son solo una política pública: son una plataforma para que los adultos mayores ejerzan su ciudadanía. Nadie mejor que la generación Silver para auditar la ciudad, señalar lo que falta y liderar la construcción de entornos verdaderamente inclusivos para todas las edades.