Hacia una economía del cuidado: por qué México debe apostar al cuidado como eje social y económico
El reto: millones de personas requieren cuidados
México enfrenta una presión creciente sobre su sistema informal de cuidados: datos recientes muestran que:
- 46 % de la población mexicana necesita algún tipo de cuidado actualmente.
- Esto equivale a unas 32.8 millones de personas, incluyendo:
- 17 millones de personas adultas mayores,
- 5.6 millones con alguna discapacidad,
- y casi 11 millones de niñas y niños menores de seis años.
Y la demanda seguirá creciendo: se proyecta que las personas adultas mayores pasen de representar 9 % en 2025 a 18 % en 2050, mientras que la proporción de infancia disminuirá.
Según estimaciones del IMCO, para atender la demanda actual, México necesitaría sumar ≈ 5.5 millones de personas cuidadoras.
¿Qué tan preparado está el país? Gasto público y estructura actual de cuidados
Gasto público etiquetado (2026)
| Concepto |
Monto |
| Recursos etiquetados para “sociedad de cuidados” |
466 mil millones de pesos |
| Equivalente a porcentaje del PIB |
1.2 % del PIB |
| Equivalente al presupuesto público total |
4.6 % del presupuesto federal |
Este etiquetado representa un avance importante: por primera vez México reconoce formalmente los cuidados en su presupuesto público.
Sin embargo, este monto está por debajo de lo recomendado por organismos internacionales como la OIT (Organización Internacional del Trabajo), lo que indica que para cubrir la demanda real, el presupuesto tendría que ser significativamente mayor.
¿En qué se gastará ese presupuesto?
De cada 100 pesos asignados:
- Solo 6.4 pesos se destinan a acciones de cuidado directo (centros de educación inicial, atención a personas con discapacidad, apoyos a madres trabajadoras).
- En contraste, alrededor de 40 pesos financian programas sociales generales (como pensiones para adultos mayores), que aunque relacionados con cuidados, no impulsan infraestructura ni profesionalización del sector.
Además, otros programas clave —como guarderías, cuidados infantiles, extensión de horarios escolares— no cuentan con un ramo presupuestario específico, lo que difumina su financiamiento real.
Evolución de los programas de cuidado (2008–2026)
- En 2008 había 6 programas presupuestarios vinculados al cuidado.
- En 2022, esta cifra alcanzó un máximo de 14 programas.
- Para 2026, los programas que ofrecen servicios o apoyos directos recibirán alrededor de 75 mil millones de pesos, aunque esto representa una reducción real de 6.6 % respecto a 2025.
No obstante, este monto representa un incremento de más de 150 % en comparación con 2008 — un crecimiento sostenido en la última década.
Tres programas concentran 83.2 % del presupuesto destinado a cuidados:
- Programa de guarderías del IMSS.
- Programa La Escuela es Nuestra.
- Programas de asistencia alimentaria.
¿Quién realiza los cuidados en México? Mucho trabajo no remunerado
- En México, unas 31.6 millones de personas de 15 años o más realizan tareas de cuidado sin remuneración.
- De ellas, 75 % son mujeres — en su mayoría madres o abuelas.
- Por otro lado, sólo unas 647 mil personas realizan cuidados como actividad remunerada (≈ 1 % de la población ocupada).
Entre quienes prestan servicios remunerados de cuidado:
- El promedio de ingreso mensual es de 8,202 pesos.
- Para cubrir necesidades básicas, una persona cuidadora debería ganar al menos 20,000 pesos mensuales, o sea casi 2.4 veces el ingreso actual, lo que implicaría trabajar un año y medio adicional para alcanzarlo.
- En cuanto a condiciones profesionales, sólo 2 de cada 5 cuidadores cuentan con educación profesional; muchos tienen únicamente secundaria o preparatoria.
Según proyecciones internacionales, las ocupaciones relacionadas con servicios de cuidado serán de las de mayor crecimiento en los próximos 25 años — podría triplicarse el número de ocupados para 2050.
Oferta de servicios: insuficiente, desigual y poco diversificada
- En México hay aproximadamente 96 mil establecimientos (públicos + privados) que brindan servicios de cuidado (niñez, personas mayores, discapacidad).
- De ellos: 92.8 % están orientados a la primera infancia, solo 2.3 % atienden a personas adultas mayores, y 5 % a personas con discapacidad.
- Esto evidencia un sistema concentrado en la niñez, con muy poca cobertura real para personas mayores o con discapacidad.
Este desequilibrio refleja la urgencia de transformar el cuidado en un sistema integral y formal — donde niños, personas mayores y población con discapacidad tengan acceso digno, continuo y de calidad.
Propuestas de IMCO: ¿Cómo construir una economía del cuidado?
Para consolidar el cuidado como un sector estratégico de la economía, IMCO plantea:
- Invertir en infraestructura de atención para personas mayores: ampliar red de centros diurnos, servicios domiciliarios, espacios comunitarios. Utilizar los estándares internacionales de organizaciones como OIT, OCDE y OMS.
- Crear empleos remunerados de calidad en el sector de cuidados: profesionalizar el trabajo de cuidado, acreditar competencias, garantizar prestaciones sociales y promover la formalización laboral con perspectiva de género.
- Redistribuir corresponsablemente las tareas de cuidado entre Estado, sector privado, sociedad civil y familias — no solo cargar siempre sobre mujeres.
Si se logra, los beneficios serían múltiples:
- Mayor participación económica de las mujeres.
- Creación de empleos formales en un sector de alta demanda creciente.
- Mejora en la calidad de vida de niñas, niños, personas mayores y personas con discapacidad.
- Y un sistema sostenible de cuidado que responda a la transformación demográfica.
¿Qué significa esto para México y para las personas mayores?
Para quienes hoy son adultos mayores —o se acercan a esa etapa—, estas reformas representan la posibilidad real de vivir con dignidad, acceso a cuidado de calidad, acompañamiento adecuado y una sociedad que reconozca su valor. Para las familias, implica menos carga, más confianza, y tranquilidad. Para el país, es una inversión social estratégica que fortalece economía, equidad y bienestar colectivo.
Construir una economía del cuidado no solo es un reclamo social: es una decisión estructural para afrontar el envejecimiento demográfico y transformar el futuro del país.