En un mundo donde los algoritmos aprenden más rápido que nunca y la tecnología parece no tener pausas, hay una generación que demuestra que la verdadera innovación no depende de la edad, sino de la actitud.
Se trata de los adultos mayores de 50 años, protagonistas de lo que hoy se conoce como la Silver Economy, una nueva forma de entender la productividad, el talento y la reinvención profesional.
Durante una charla del ciclo Next, Silvia Tenazinha, directora general de Salesforce Argentina, ofreció una reflexión que resuena más allá de las fronteras: el conocimiento acumulado por años de trabajo es un tesoro que, cuando se combina con herramientas digitales, se convierte en una fuente inagotable de oportunidades.

En una región marcada por los cambios constantes, reinventarse dejó de ser una opción para convertirse en un hábito. Para Tenazinha, la clave está en mantener viva la curiosidad y el deseo de aprender:
“Lo importante no es cuántos años cumplas, sino qué tan dispuesto estás a seguir creando”.
La tecnología —lejos de ser un obstáculo— puede ser el mejor aliado para quienes desean actualizarse o iniciar nuevos proyectos. Los profesionales senior, con décadas de experiencia, poseen algo que las máquinas aún no logran imitar: intuición, empatía y visión estratégica.
El auge de la IA generativa ha despertado temores sobre la pérdida de empleos, pero la realidad es más equilibrada de lo que parece. Las herramientas digitales requieren supervisión, interpretación y criterio, y ahí es donde el talento de los mayores marca la diferencia.
En palabras simples: las máquinas ejecutan, pero los humanos dan sentido. Y en un entorno dominado por chatbots y asistentes virtuales, la experiencia de quienes entienden al cliente, al negocio y a las personas es más valiosa que nunca.
El mito de que emprender es solo para jóvenes está quedando atrás. Cada vez más adultos mayores se animan a lanzar proyectos, asesorías o pequeños negocios con ayuda de la tecnología.
La inteligencia artificial, las plataformas digitales y el comercio en línea reducen barreras y amplían horizontes: hoy, una idea bien ejecutada puede llegar a miles de personas sin grandes inversiones.
Tenazinha lo resume con claridad: “emprender no es cuestión de edad, sino de propósito”. Y es justamente ese propósito lo que impulsa a muchos mayores a convertir su experiencia en nuevas oportunidades, adaptándose sin perder su esencia.

La adopción tecnológica no debe verse como un salto al vacío, sino como una extensión natural del conocimiento humano. Cada herramienta digital, desde una hoja de cálculo hasta ChatGPT, puede ser un aliado cotidiano para simplificar tareas, aprender, comunicarse o hacer crecer un negocio.
Tenazinha subraya la importancia de usar la tecnología con criterio: integrarla a la vida diaria con sentido, sin miedo, aprovechando su potencial para potenciar la productividad y la creatividad.
El talento no tiene nacionalidad ni fecha de caducidad. América Latina está demostrando que la creatividad, la pasión y la adaptabilidad son ventajas competitivas en la era de la IA. Empresas, startups y profesionales mayores están impulsando proyectos que mezclan tradición y tecnología, demostrando que el futuro también se escribe con experiencia.
La Silver Economy es mucho más que un término económico: es un movimiento social que celebra el valor de la experiencia. La inteligencia artificial, lejos de reemplazar al ser humano, ofrece un nuevo escenario donde la sabiduría, la empatía y el conocimiento práctico son más necesarios que nunca.
Después de los 50, la vida laboral no se apaga: se transforma, se amplía y se llena de nuevas posibilidades. La tecnología no excluye. Amplifica. Y los adultos mayores están demostrando que el verdadero motor del cambio sigue siendo humano.