El IMSS compartió la guía de alimentación saludable para adultos mayores actualizada para el 2026. Comer bien después de los 60 no significa comer menos ni comer aburrido. Significa comer diferente — con ingredientes que el cuerpo ya procesa de otra manera, con consistencias que se adaptan a lo que la boca y la garganta necesitan, y con la variedad que el organismo mayor requiere para mantenerse fuerte. El IMSS tiene una guía oficial sobre esto, y aquí te la explicamos en palabras de a de veras.
El plato saludable del adulto mayor: así se divide
Imagina un plato normal dividido en cuatro partes. Así lo plantea el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en su guía de alimentación para adultos mayores. Cada sección tiene una función y una proporción específica:
½ plato: verduras de colores
La mitad del plato debe llenarse con verduras. La clave está en elegir verduras de consistencia suave o prepararlas cocidas, con variedad de color: calabacita, zanahoria, brócoli, acelga, espinaca, chayote o jitomate.
¿Por qué cocidas? Porque con la edad, la digestión se vuelve más lenta y las verduras crudas pueden ser difíciles de masticar o de procesar. Cocinarlas no les quita todos sus nutrientes — y sí hace que el cuerpo las aproveche mucho mejor.
¼ de plato: proteína animal
Una cuarta parte del plato se reserva para alimentos de origen animal. El IMSS recomienda preparar platillos caldosos con carne de pollo, res o cerdo deshebrada o molida, o bien pescado, huevo o quesos blancos.
La proteína es fundamental en la tercera edad porque ayuda a conservar la masa muscular — que naturalmente se va perdiendo con los años. El truco de deshebrar o moler la carne no es capricho: es para facilitar la masticación y reducir el riesgo de atragantamiento.
¼ de plato: cereales integrales o leguminosas
El cuarto restante del plato se completa con cereales o leguminosas integrales: avena, tortillas, pan integral o arroz, y leguminosas como frijoles, lentejas, garbanzo, haba o soya.
Los frijoles y las lentejas son doblemente útiles: aportan proteína vegetal Y fibra, que ayuda a la digestión y previene el estreñimiento — uno de los problemas más comunes en los adultos mayores.
Complementos que no deben faltar
Además del plato principal, el IMSS recomienda:
- Agua simple: de 6 a 8 vasos al día. El adulto mayor suele sentir menos sed, pero la deshidratación es un riesgo real y silencioso.
- 1 taza de leche o yogur: preferentemente reducidos en grasa y deslactosados, ya que muchas personas mayores desarrollan intolerancia a la lactosa con la edad.
- 1 taza con fruta: eligiendo frutas suaves, picadas o cocidas como papaya, naranja, mandarina, manzana o media pieza de plátano o pera.
- Grasas vegetales saludables: aceite de canola, cacahuates, semillas de girasol, nueces o aguacate.
Señales de alarma: cuándo ir al médico de inmediato
La alimentación va de la mano con la salud general. El IMSS alerta sobre situaciones en las que la alimentación debe revisarse con un médico urgentemente: cuando existe alguna enfermedad de base, uso de múltiples medicamentos, cambios en el peso o disminución del apetito, trastornos de memoria o conducta como demencia o Alzheimer, síntomas de depresión o deshidratación.
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