Hay pensiones que llegan a los 200, 300 o hasta 500 mil pesos al mes. Y hay pensiones que apenas alcanzan para pagar la renta y comer lo básico. En México, las dos existen al mismo tiempo. Y justo ahora, el Congreso está debatiendo si eso es justo — o si ya era hora de cambiar las reglas.
Esta semana se aprobó en el Congreso una modificación a la Constitución que pone un techo a las llamadas pensiones “doradas”: esas que recibían exservidores públicos de empresas como Pemex, CFE o la banca de desarrollo. La propuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum busca evitar que exservidores públicos de confianza de empresas del Estado reciban pensiones de retiro de más de 70 mil pesos mensuales.
Suena justo. Y probablemente lo es. Pero esta noticia abre una pregunta mucho más importante que pocos están haciendo: ¿y tú cuánto vas a recibir?
¿Qué son las pensiones “doradas” y por qué generan tanto coraje?
Las pensiones doradas son las que reciben ciertos exfuncionarios de empresas públicas. Montos que en muchos casos superan con creces lo que una familia entera gana al mes.
Quienes hoy reciben pensiones doradas no solo han sido exhibidos públicamente, sino criticados abiertamente. Aun cuando hubo muchas fallas en las listas mostradas, estas personas hicieron uso de lo que la ley les permitía en ese momento. O sea, no siempre fueron corruptos — muchas veces simplemente aprovecharon contratos y condiciones laborales que la ley les daba. Eso no lo hace correcto, pero sí lo hace más complicado que la narrativa simple de “abusadores”.
La reforma ya fue aprobada en mayoría en el Congreso. Aún necesita que al menos 17 congresos locales la aprueben para que entre en vigor como reforma constitucional.
El elefante en el cuarto: ¿y las pensiones del Ejército?
Aquí viene algo que casi nadie está diciendo en los medios pero que la columnista Jeanette Leyva sí señaló en El Financiero:
En el sector público sigue habiendo, en las fuerzas armadas, pensiones con esos mismos niveles o más, que ni siquiera son volteadas a ver, ni de broma pensar en modificarse.
Dicho en claro: se está atacando las pensiones de Pemex y CFE, pero las de militares y personal castrense siguen intocadas. El debate, entonces, no es tan completo como se presenta.
El problema real: lo que la mayoría de los mexicanos recibirá
Todo el ruido sobre las pensiones doradas distrae de un problema mucho más grande y que afecta a millones de personas: las pensiones “de segunda”, que son las que recibe — o recibirá — la mayoría de los trabajadores mexicanos.
Aunque en México las reformas permiten que quien reúne cierto número de semanas tenga acceso a una pensión mínima garantizada, y se hicieron modificaciones para que las aportaciones obligatorias se incrementen en los próximos años, la realidad es que el esquema actual de ahorro para el retiro sigue siendo insuficiente si solo se piensa vivir de ese recurso una vez terminada la vida laboral.
¿Cuánto es “insuficiente”? Los cálculos del CONSAR y del IMSS apuntan a que, con el sistema actual, la mayoría de los trabajadores recibirá al jubilarse alrededor del 30% de su último salario. Si ganabas 15,000 pesos al mes, tu pensión sería de unos 4,500 pesos.
Cuatro mil quinientos pesos. Al mes. Para vivir.
¿Qué significa esto para ti o para tu familia?
Si tienes más de 60 años o estás pensando en jubilarte pronto, aquí te explicamos lo más importante que debes saber:
- Si cotizaste al IMSS antes de 1997 (régimen de la Ley 73), tienes derecho a una pensión calculada con base en tu salario promedio de los últimos 5 años y tu número de semanas cotizadas. Este esquema generalmente da mejores resultados que el sistema de cuentas individuales (AFORE).
- Si cotizaste al IMSS después de 1997 (Ley 97), tu pensión viene de lo que acumulaste en tu AFORE. Lo que tengas ahorrado ahí, más los rendimientos, es lo que recibirás. Por eso es muy importante revisar tu cuenta AFORE hoy.
- Pensión mínima garantizada: si cotizaste al menos 1,000 semanas (unos 19 años), tienes derecho a recibir al menos la pensión mínima, aunque tu AFORE no alcance. En 2026 ronda los 4,345 pesos mensuales.
- Pensión para el Bienestar: si tienes 65 años o más y no tienes otra pensión — o tu pensión es muy baja — puedes recibir la Pensión para el Bienestar del Gobierno Federal. En 2026 son 3,850 pesos bimestrales (aproximadamente 1,925 pesos al mes). No es mucho, pero es un derecho que tienes y que puedes combinar con otros ingresos.
Lo que nadie te dice: el ahorro extra ya no es opcional
La columna de opinión de El Financiero es clara: las nuevas generaciones, con el esquema actual y si no hacen uso de esquemas adicionales de ahorro, al momento del retiro recibirán un monto que apenas alcanzará para sobrevivir.
Esto aplica también a muchas personas que hoy ya tienen 55, 60 o 65 años. Si la pensión que vas a recibir no alcanza, hay alternativas:
- Aportaciones voluntarias a tu AFORE: puedes seguir aportando aunque ya no trabajes de manera formal. Cualquier cantidad suma y genera rendimientos.
- Planes personales de retiro (PPR): cuentas de ahorro con beneficios fiscales. Puedes abrirlas en cualquier banco o aseguradora.
- Revisar si tienes semanas cotizadas no registradas: muchas personas tienen semanas cotizadas que no aparecen en su historial. Vale la pena pedirle al IMSS una constancia de semanas cotizadas para verificarlo.
¿Dónde puedes checar tu situación hoy mismo?
Estos son los pasos concretos que puedes dar esta semana:
- Consulta tu AFORE en www.e-sar.com.mx — ahí puedes ver cuánto tienes acumulado, en qué AFORE estás y cuánto te generaría de pensión.
- Verifica tus semanas cotizadas en serviciosdigitales.imss.gob.mx con tu CURP.
- Si tienes 65 años o más y no tienes pensión, consulta si eres candidato a la Pensión para el Bienestar en www.gob.mx/bienestar.
El debate que México necesita tener
La reforma a las pensiones doradas es un primer paso. Pero el verdadero problema del sistema de pensiones en México es que millones de personas van a llegar a la vejez con muy poco dinero para vivir con dignidad.
Eso no se resuelve poniéndole un techo a los que ganan de más. Se resuelve construyendo un sistema que garantice que todos — no solo los funcionarios con buenos contratos — puedan retirarse sin miedo a la pobreza.
Mientras eso sucede, la mejor decisión que puedes tomar hoy es informarte, revisar tu situación y, si puedes, ahorrar un poco más cada mes. No para hacerte rico, sino para llegar a los 70 o a los 80 con tranquilidad. Que eso, al final, no tiene precio.
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