Envejecimiento en mujeres mexicanas

Fecha: Marzo 2026

Categoría: Finanzas

¿De qué trata? Un grupo de especialistas en neurociencia, geriatría, bioingeniería y sistemas de retiro se reunieron para hablar de algo que rara vez se discute con claridad: cómo envejece el cuerpo de la mujer mexicana, y por qué el sistema de salud todavía no sabe cómo atenderla bien.

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Las mujeres mexicanas vivimos más… pero no siempre mejor: esto dice la ciencia

¿Sabías que las mujeres en México vivimos en promedio más años que los hombres, pero con mayor riesgo de enfermedad, dolor y dependencia? No es un secreto guardado en laboratorios: es una realidad que millones de mujeres mayores de 60 viven en cuerpo propio. Y por fin la ciencia mexicana la está poniendo sobre la mesa.

Durante el Segundo Simposio de Envejecimiento y Longevidad del Tecnológico de Monterrey, un grupo de especialistas en neurociencia, geriatría, bioingeniería y sistemas de retiro se reunieron para hablar de algo que rara vez se discute con claridad: cómo envejece el cuerpo de la mujer mexicana, y por qué el sistema de salud todavía no sabe cómo atenderla bien.

Vivir más, pero con más achaques: la paradoja que nadie te explica

Hay una frase que resume todo lo que encontraron los investigadores y que vale la pena decir sin rodeos:

“Las mujeres tienen un mayor tiempo de vida, pero una menor calidad de vida.”

— Jonathan Magaña, investigador del grupo de Envejecimiento y Longevidad, Tec de Monterrey

Las mujeres viven más años que los hombres, pero con peor calidad de vida. Esto se traduce en mayor prevalencia de enfermedades crónicas, trastornos musculoesqueléticos, deterioro cognitivo y problemas de salud mental como la depresión.

Dicho en palabras simples: sí, llegamos a los 75, a los 80, hasta a los 90. Pero muchas veces esos años extra vienen acompañados de dolores de articulaciones, pérdida de memoria, tristeza profunda o dependencia para hacer las cosas básicas del día a día. Y eso no tiene por qué ser así.

La menopausia: mucho más que los bochornos

Uno de los puntos más importantes que tocaron los expertos tiene que ver con algo que a muchas mujeres les dijeron que era “normal” y ya: la menopausia.

La menopausia va más allá de los bochornos; implica cambios y problemas en el sistema cardiovascular, óseo y cognitivo, según explicó Sara Morales, investigadora del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM.

Esto quiere decir que cuando el cuerpo deja de producir estrógenos, no solo cambia el ciclo menstrual. También cambia la forma en que el corazón funciona, cómo se regeneran los huesos, y cómo el cerebro procesa la información. Por eso muchas mujeres, después de los 50, sienten que “algo cambió” en su memoria, en su estado de ánimo, en su energía. No están exagerando. Su cuerpo realmente está cambiando.

Y lo más importante: la transición a la menopausia fue señalada como una ventana de oportunidad para intervenir tempranamente y reducir riesgos futuros en salud ósea, cardiovascular y cognitiva. O sea que actuar a tiempo sí hace la diferencia.

El momento clave: entre los 35 y los 45 años

Los especialistas fueron muy claros en un punto que pocas personas conocen: hay una ventana crítica de los 35 a los 45 años en la que si se actúa, el resultado en la salud de las mujeres va a ser completamente diferente, según advirtió Sergio Alva, de la Asociación Mexicana de Asistencia en el Retiro (AMAR).

Esto no significa que si ya pasaste de esa edad ya no hay nada que hacer. Significa que nunca es demasiado temprano para cuidarse, y que ojalá más mujeres de 35, 40 o 45 años lean esto y empiecen a tomar decisiones distintas sobre su salud hoy.

Si eres mamá, abuela o tía de alguien en esa etapa: comparte este artículo. Puede cambiarle la segunda mitad de la vida.

El sistema de salud mexicano: con mucho que aprender todavía

Una de las conclusiones más directas del simposio fue que el sistema de salud mexicano no está preparado para el envejecimiento poblacional, y menos aún para atender sus particularidades en mujeres. La falta de infraestructura, la escasez de geriatras y la fragmentación institucional limitan la atención adecuada de una población que crece aceleradamente.

En México hay muy pocos médicos geriatras. La mayoría de los médicos de primer contacto no tienen formación especializada en el envejecimiento femenino. Y el sistema sigue funcionando de manera reactiva: te atienden cuando ya estás enferma, no antes.

“Cada vez somos más las mujeres de la tercera edad, entonces México no necesita preocuparse, sino ocuparse”, dijo Morales de manera contundente. Una diferencia enorme entre las dos palabras: preocuparse es quedarse con el miedo. Ocuparse es actuar.

El trabajo invisible que nos está cobrando factura

Hay otro dato que duele un poco, pero hay que decirlo: en México, más del 85% de las personas cuidadoras son mujeres, quienes asumen esta responsabilidad sin remuneración, capacitación ni apoyo institucional. Esta carga implica desgaste físico, impacto económico y limitaciones en su desarrollo profesional, lo que perpetúa desigualdades de género.

Cuidan a los nietos, cuidan a los padres, cuidan al marido. Y muchas veces, nadie las cuida a ellas. Ese desgaste acumulado durante décadas es una de las razones por las que muchas mujeres llegan a la vejez ya agotadas, con el cuerpo y el alma pasados de factura.

Por eso hablar del cuidado de los adultos mayores también es hablar de las mujeres que los cuidan. Las dos conversaciones van juntas.

¿Qué podemos hacer tú y yo desde hoy?

Estos no son consejos de revista. Son pasos concretos basados en lo que dicen los expertos:

El futuro que merecemos

Los especialistas coincidieron en que a cinco años esperan cambiar el paradigma: pasar de atender el deterioro a optimizar la salud a lo largo de la vida, fortaleciendo la educación en salud, la investigación con enfoque de género y las redes de colaboración entre instituciones.

Y como dijo uno de los expertos del simposio: “La ciencia ha sido muy clara, las soluciones existen, solo hay que aplicarlas.”

Las mujeres mexicanas merecemos envejecer con salud, con autonomía y con dignidad. No solo vivir más años, sino vivirlos bien. Con energía para lo que nos gusta. Con lucidez para seguir aprendiendo. Con cuerpo para abrazar a quienes amamos.

Eso no es un lujo. Es un derecho. Y la primera persona que tiene que creerlo eres tú.


Fuente: TecScience, Tecnológico de Monterrey, marzo 2026. Panel “Envejecimiento en México y retos en la salud de las mujeres”, Segundo Simposio de Envejecimiento y Longevidad. Participaron investigadores del Instituto Nacional de Geriatría (INGER), la UNAM y la Asociación Mexicana de Asistencia en el Retiro (AMAR).

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