Seis millones de hogares encabezados por personas mayores, según la UNAM
El Seminario Universitario Interdisciplinario sobre Envejecimiento y Vejez (SUIEV) de la UNAM estima en cerca de seis millones el número de hogares encabezados por personas mayores en México, casas donde quien figura como jefa o jefe de familia tiene 60 años o más. La estimación es de Verónica Montes de Oca Zavala, coordinadora del seminario e investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales, a partir de los datos más recientes del INEGI. El mismo recuento suma alrededor de un millón de hogares donde una persona mayor vive sola y responde por todo lo que ocurre dentro.
La abuelidad dejó de ser una excepción
Las personas de 60 años o más suman más de 17 millones y equivalen a cerca del 14% de la población del país. Ese volumen modificó lo que significa ser abuela o abuelo en apenas dos décadas. Montes de Oca lo describe como un rol masivo: antes la abuelidad era una etapa que muchos no alcanzaban a vivir, y hoy la mayor esperanza de vida la convirtió en una experiencia común.
La investigadora, publicada por la Gaceta UNAM, apunta que ese papel se ejerce distinto a como se ejercía hace veinte años. Quienes hoy pasan de los 60 quieren independencia, espacio propio y control de sus horarios, incluso cuando conviven a diario con hijos y nietos. Del lado de las familias, ella habla de una noción familista, esa costumbre mexicana de organizar la vida alrededor del parentesco, sumada a una conciencia todavía incipiente de que la casa envejece con sus habitantes.
Hay un fenómeno que ella señala como nuevo en América Latina: hogares con cuatro generaciones bajo el mismo techo, donde bisabuelos, abuelos, hijos y nietos comparten cocina y gastos. Esa convivencia de cuatro pisos de edad explica por qué saber quién encabeza la casa dejó de ser un detalle de censo.
El 42.1% de las personas de 65 años o más usa internet
El segundo dato que subraya la UNAM habla de quien lee esta nota en un celular. La Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2024 del INEGI midió que solo 42.1% del grupo de 65 años y más utilizó internet, contra 71.0% entre quienes tienen de 55 a 64 años y 83.1% de la población nacional de 6 años en adelante. Dicho en cuentas redondas: cuatro de cada diez personas de 65 años o más entran a la red y casi seis de cada diez quedan fuera.
El mismo reporte de resultados de la ENDUTIH 2024 registra que ese grupo pasa en promedio 3.0 horas diarias conectado, frente a un promedio nacional de 4.4 horas. Entre quienes no entran a la red, la razón que más se repite en todo el país es no saber usarla, señalada por 9.5% de la población, muy por encima de la falta de dinero, que declaró 1.8 por ciento.
Montes de Oca observa esas horas de otro modo. En un trabajo de campo del SUIEV en Guanajuato, Durango y Zacatecas, tres estados con fuerte migración hacia Estados Unidos, abuelos, padres e hijos aparecieron comunicándose entre países por videollamada y mensajes. La investigadora describe el uso que hacen las personas mayores con tres palabras de la gerontología: selectividad, optimización y compensación. Traducido: escogen pocas plataformas, aprenden a fondo las que sirven para hablar con la familia y dejan fuera el resto. El resultado es un repertorio corto y muy dominado.
De dónde sale el dinero en estas casas
El dinero de estos hogares entra por varias vías al mismo tiempo. El estudio Situación habitacional de las personas adultas mayores en México (Comisión Nacional de Vivienda, 2025), elaborado con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2022 del INEGI, desglosa de dónde viene cada peso. De cada 100 pesos que llegan a esas casas, 44 salen de un sueldo o de un negocio propio. En el promedio nacional son 66 de cada 100, así que la diferencia existe, aunque el trabajo sigue siendo la primera fuente de ingreso.
| De dónde viene el dinero (pesos cada tres meses) | Hogar promedio del país | Hogar con una persona de 60 o más al frente |
|---|---|---|
| Ingreso del trabajo | $41,860 | $27,407 |
| Transferencias (pensiones, apoyos, remesas) | $10,928 | $21,907 |
| Renta de la propiedad | $3,312 | $3,097 |
| Total que entra al hogar | $63,695 | $61,891 |
La comparación deja ver dos cosas. La primera, que las transferencias duplican con creces al promedio del país, y ahí pesa la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores, universal desde los 65 años. La segunda, que el total que entra a estos hogares queda apenas 1,804 pesos por debajo del promedio nacional cada tres meses, cerca de 600 pesos al mes. La distancia es más corta de lo que sugiere el estereotipo.
Escolaridad y trabajo de quien encabeza la casa
El perfil educativo de esta generación explica parte del ingreso. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Salud y Envejecimiento en México 2021, citada en el mismo estudio de la CONAVI, 17.0% de la población de 60 años o más no cursó ningún grado escolar y otro 29.6% dejó la primaria sin terminar. Apenas 14.3% acumuló diez años de estudio o más, el equivalente a la secundaria terminada y algo de bachillerato.
Con esa base, el panorama laboral de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2022 queda así:
- 33.0% forma parte de la población económicamente activa, o sea que trabaja o quiere trabajar.
- 43.0% entre quienes tienen de 60 a 69 años, proporción que desciende a 9.0% a partir de los 80.
- 70% de quienes trabajan lo hace en el empleo formal, con seguridad social de por medio.
- 45% percibe hasta un salario mínimo y 22% entre uno y dos.
- Comercio y actividades agropecuarias ocupan 23% cada una; los oficios industriales y artesanales, 21%.
Quien organiza un ingreso familiar con esas cantidades administra, negocia y prioriza cada quincena, y muchas veces lo hace mientras sigue empleado. Las opciones de trabajo para adultos mayores en México siguen concentradas en el comercio y los servicios, con sueldos bajos y jornadas largas.
La casa propia y lo que le falta
La vivienda es el patrimonio que sostiene a la mayoría de estos hogares. Con la misma encuesta de ingresos y gastos de 2022, la CONAVI estima que el 80.7% de las personas de 60 años o más reside en casa propia, y que de quienes la tienen o la están pagando, 76.9% cuenta con la escritura a nombre del dueño. En los pueblos y rancherías el papel falla más seguido: 28.1% de quienes viven en casa propia carece de escrituras o las tiene a nombre de otra persona, un hueco que complica cualquier herencia.
La contraparte aparece en las condiciones materiales. El 24.1% de las personas mayores reside en rezago habitacional, término que la CONAVI aplica a viviendas con materiales precarios, hacinamiento o falta de servicios básicos. El 27.5% necesita una hora o más de camino para alcanzar un hospital en caso de urgencia. Y entre quienes viven solas en una casa rentada, 32.6% destina más de 30 pesos de cada 100 que gana al pago de la renta, la proporción que los organismos de vivienda ya tratan como carga excesiva. Para reparaciones y ampliaciones existe el Programa de Mejoramiento de Vivienda para el Bienestar, que pone a las personas de 60 años o más en el primer lugar de la fila de beneficiarios.
Qué cambia cuando el mayor es quien encabeza
El retrato entero contradice el guion habitual. Los seis millones de casas que cuenta la UNAM dependen de la decisión diaria de alguien que pasó de los 60, un millón de personas mayores administra su hogar sin nadie más adentro y cuatro de cada diez de quienes tienen 65 años o más usan internet. La dependencia existe, y a menudo corre en dirección contraria a la que se supone.
Para las familias, el dato tiene una consecuencia práctica: antes de decidir por una persona mayor conviene saber si esa persona ya es la que decide. Y para quien diseña política pública, el número marca dónde poner el dinero. Regularizar escrituras en pueblos y rancherías, acortar el camino hasta un hospital y enseñar el manejo del celular una tarea a la vez son medidas baratas comparadas con el costo de que esos seis millones de hogares pierdan a quien los administra sin nadie preparado para relevarlo.
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