Consultas médicas gratuitas del INAPAM: el centro que ahorra miles de pesos al año

Consultas médicas gratuitas del INAPAM: el centro que ahorra miles de pesos al año

El gasto en médicos y medicinas es de los que más pesan en el bolsillo de una persona mayor, y muchas familias no saben que existe una alternativa pública sin costo. El Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM) opera en la Ciudad de México un centro de salud propio, conocido como CAI Universidad, donde las personas de 60 años o más reciben consultas médicas gratuitas de medicina general y de más de una docena de especialidades. La puerta de entrada es sencilla: la edad y una identificación oficial.

El servicio existe desde hace años, pero volvió a circular en medios esta semana como uno de los beneficios menos conocidos del instituto. Y aunque el centro atiende solo en la capital, la credencial del INAPAM abre alternativas de ahorro en salud para quienes viven en el resto del país.

Publicidad

Qué es el CAI Universidad del INAPAM

El CAI Universidad brinda atención médica de primer nivel con enfoque gerontológico, es decir, pensada para las necesidades propias de la vejez. Su objetivo declarado es proteger, promover y restaurar la salud de las personas adultas mayores, con personal habituado a tratar padecimientos crónicos, problemas de movilidad y salud emocional en esta etapa de la vida. A diferencia de una clínica común, aquí el punto de partida es la persona mayor: los tiempos, el trato y los servicios están diseñados alrededor de ella.

El centro se ubica en Avenida Universidad 150, colonia Narvarte, alcaldía Benito Juárez, Ciudad de México, código postal 03020, a unos pasos de la estación del metro Etiopía. El teléfono de informes que publica el instituto es el 55 2795 1276, en horario de atención.

Las especialidades disponibles

La oferta va mucho más allá de la medicina general. De acuerdo con la página oficial del INAPAM, el CAI Universidad cuenta con estas áreas:

  • Medicina general y geriatría, la especialidad dedicada a la salud en la vejez
  • Ginecología, dermatología y ortopedia
  • Audiología y optometría, para oído y vista
  • Odontología, para la salud de la boca
  • Psicología, psiquiatría y tanatología, para el duelo y la salud emocional
  • Nutrición y rehabilitación física
  • Acupuntura y homeopatía
  • Estudios de gabinete como electrocardiograma y ultrasonido

Pocas instituciones públicas reúnen tantas áreas en un solo edificio y sin costo. Para una persona mayor que hoy paga por separado al dentista, al oculista y al médico de sus rodillas, concentrar los seguimientos en un mismo lugar también ahorra traslados y tiempo de espera.

Requisitos y cómo funciona la primera visita

Los requisitos oficiales son tener 60 años cumplidos y una identificación oficial con fotografía: la credencial del INAPAM, la credencial para votar o el pasaporte. En la primera visita se firman un aviso de privacidad y una carta de consentimiento informado, documentos que el propio centro entrega. A partir de la segunda cita se pide el carnet del centro, donde queda registrado el seguimiento de cada paciente, como en cualquier clínica.

El acceso no depende de la afiliación a una institución de seguridad social: los requisitos publicados son la edad y la identificación. El centro atiende de lunes a viernes en dos turnos: el matutino recibe primeras visitas de 08:00 a 13:00 y pacientes subsecuentes hasta las 13:30, y el vespertino recibe primeras visitas de 14:00 a 19:00 y subsecuentes hasta las 20:00. Quien marca al teléfono de informes puede preguntar por requisitos, horarios de cada especialidad y disponibilidad de citas antes de trasladarse.

Cómo sacar el mayor provecho de la visita

Unos preparativos simples hacen rendir más la cita. Conviene llevar por escrito la lista de medicamentos que la persona toma, con dosis y horarios, junto con los estudios y análisis recientes que tenga en casa: eso le da al médico el panorama completo desde el primer encuentro. También ayuda anotar de antemano los síntomas y las preguntas, porque en el consultorio es fácil que se olviden. Si hay problemas de movilidad o de memoria, ir con un familiar o persona de confianza hace la diferencia, tanto para el traslado como para recordar después las indicaciones.

El ahorro, puesto en números

El beneficio se aprecia mejor con una cuenta simple. En un consultorio privado de las grandes ciudades, una cita de medicina general suele costar entre 500 y 1,000 pesos, y con un especialista la cifra rebasa con facilidad los 1,200 pesos. Una persona mayor que ve al médico general una vez al mes, a un precio promedio de 700 pesos, gasta unos 8,400 pesos al año solo en esa atención. Si a eso se suman el dentista, la vista, la nutrióloga y la terapia física, el desembolso anual puede superar los 20,000 pesos, según el comparativo que publicó la prensa esta semana. Todo eso es dinero que el CAI permite conservar para medicinas, alimentación o el gusto de la semana.

Y fuera de la Ciudad de México, ¿qué opciones hay?

El CAI Universidad es un centro único en su tipo y atiende en la capital, de modo que el beneficio directo queda lejos de quien vive en otro estado. Ahí el instrumento clave es la credencial INAPAM, que da descuentos en medicinas, estudios de laboratorio y servicios de salud privados en negocios afiliados de todo el país, además de rebajas en transporte y otros servicios. Quien aún no la tiene puede revisar cómo agendar la cita del INAPAM para tramitar la credencial en el módulo de su ciudad; el trámite es gratuito.

Los módulos estatales del instituto también orientan sobre los servicios disponibles en cada entidad, que cambian de una ciudad a otra. Preguntar directamente en el módulo más cercano suele destapar apoyos locales poco difundidos, desde jornadas de salud hasta talleres y clubes para personas mayores.

Las consultas médicas gratuitas del INAPAM son de esos beneficios que valen oro y casi nadie aprovecha por simple desconocimiento. Para quien vive en la Ciudad de México o tiene familia ahí, una llamada al 55 2795 1276 basta para conocer horarios y disponibilidad. La salud en la vejez necesita seguimiento constante, y que el dinero no sea el obstáculo ya es, en sí mismo, una buena noticia.

¿TIENES PREGUNTAS?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *