Un error de medicación es cualquier falla evitable al recetar, surtir o tomar una medicina. Puede ser la dosis equivocada, el horario cruzado o la pastilla que se toma dos veces porque nadie recuerda si ya se tomó. También cuentan dos fármacos que se estorban entre sí. En las personas mayores, los errores en la medicación pesan más porque es común tomar varias medicinas a la vez. Muchas veces las recetan médicos distintos que no siempre ven la lista completa.
En México, más de una de cada cuatro personas de 65 años o más tomaba cinco medicinas o más al mismo tiempo. Es el dato de la Ensanut 2018-19. Con tantas cajas, equivocarse de dosis, de horario o de combinación es fácil. En Estados Unidos, un estudio publicado en septiembre de 2026 en la revista JAMA midió otro riesgo. Más de 1 de cada 5 personas de 62 a 85 años tomaba medicinas que pueden chocar entre sí. Prevenir estos errores empieza por una lista completa de lo que se toma, suplementos incluidos.
Casi nunca hay un solo culpable. Los errores se acumulan en pasos pequeños, y en casa se repiten estos:
A esto se suma la adherencia, que es la palabra médica para seguir el tratamiento tal como se indicó. Falla por olvido o por efectos secundarios que llevan a dejar la medicina sin avisar. También falla cuando el esquema es tan complicado que la persona lo simplifica por su cuenta. Cada una de esas decisiones cambia lo que el médico cree que está pasando. Así, la siguiente receta se hace sobre información equivocada.
Los errores de medicación también ocurren dentro de los hospitales. En 2020, la revista Medicina Interna de México publicó un estudio de Castro-González y colaboradores. El equipo revisó los expedientes de 389 pacientes internados en un hospital general del IMSS en Mexicali. Todos estaban en el servicio de Medicina Interna, entre enero y marzo de 2017. Encontró algún error de medicación en el 68.1% de ellos. La mayoría de esos errores no causó daño; en el 12.3% de los pacientes sí lo hubo. El paso donde más se fallaba era la administración, es decir, el momento de darle la medicina al paciente.
Es un solo hospital y son datos de hace casi una década. La cifra describe a ese servicio y a ese año. Sirve para ver dónde se rompe la cadena. En casa no hay enfermería que revise cada toma, y el control queda en manos de la persona y de su familia.
A escala mundial, la Organización Mundial de la Salud estima que los errores de medicación cuestan 42,000 millones de dólares al año. En 2017 lanzó el reto mundial Medicación sin Daño, que puso a la polifarmacia entre sus tres áreas prioritarias. Polifarmacia es el nombre que se usa cuando una persona toma cinco medicinas o más al mismo tiempo.
El 24 de septiembre de 2026, la revista médica JAMA publicó una carta de investigación sobre este tema. La firma un equipo encabezado por Dima Mazen Qato, de la Universidad del Sur de California (USC). Analizaron a casi 5,000 personas de 62 a 85 años que viven en su casa en Estados Unidos. Los datos salen de una encuesta nacional sobre salud y envejecimiento, y comparan dos periodos: de 2015 a 2016 y de 2021 a 2023.
| Personas de 62 a 85 años en Estados Unidos | 2015-2016 | 2021-2023 |
|---|---|---|
| Toman cinco o más medicinas de receta a la vez | 31% | 35.7% |
| Toman varios suplementos a la vez | 12.6% | 16.7% |
| Toman una combinación con posible interacción grave | 25.7% | 22.3% |
Dentro del estudio hay una noticia buena: las combinaciones riesgosas bajaron. Aun así, de 2021 a 2023, más de 1 de cada 5 personas de ese grupo tomaba medicinas que pueden chocar entre sí. En esas combinaciones aparecían sobre todo tres tipos de fármacos. Son los antidepresivos, las estatinas (que se recetan para bajar el colesterol) y los antiagregantes plaquetarios (que evitan que la sangre forme coágulos).
Qato lo resumió en el comunicado de la Universidad del Sur de California sobre el estudio: “los esfuerzos para reducir la polifarmacia y las interacciones dañinas deben centrarse en las combinaciones de uso común, en especial las que incluyen antidepresivos”. La traducción es nuestra.
Entre un periodo y otro subieron las recetas y también los suplementos. Tomar cinco medicinas de receta o más pasó de 31% a 35.7%. Tomar varios suplementos a la vez pasó de 12.6% a 16.7%. Los suplementos se venden sin receta y por eso quedan fuera del expediente. Si nadie pregunta por ellos, el médico no los ve.
El estudio de JAMA midió solo a población de Estados Unidos. Para México, el dato más reciente con alcance nacional viene de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) 2018-19. En 2020, Poblano-Verástegui y colaboradores analizaron esa encuesta en la revista Salud Pública de México. Encontraron que el 26.5% de las personas de 65 años o más tomaba cinco medicamentos o más al mismo tiempo. En el total de adultos del país, la cifra era de 15.5%.
La proporción subía mucho entre quienes vivían con alguna enfermedad crónica:
Son datos levantados antes de la pandemia y siguen siendo la referencia. El INAPAM retomó ese 26.5% en enero de 2026, en su artículo El laberinto de las pastillas. El instituto recomienda la valoración geriátrica, que es la revisión completa de salud que hace un especialista en personas mayores. La ofrece en su centro CAI Universidad.
En México, vitaminas, tés y remedios se compran sin receta en cualquier farmacia o mercado. Por eso, la lista real de lo que toma una persona mayor puede ser más larga que la que conoce su médico. El estudio de JAMA no midió eso en México, así que la lista hay que armarla en casa.
La revisión de medicinas funciona mejor con todo sobre la mesa. Antes de la cita, junta esto en una bolsa:
En la consulta, tres preguntas ordenan la conversación. ¿Alguna de las combinaciones puede chocar? ¿Hay alguna medicina que ya no haga falta? ¿Alguna aparece en los criterios de Beers?
Los criterios de Beers son una lista de la Sociedad Americana de Geriatría (American Geriatrics Society). Reúnen las medicinas que en personas de 65 años o más suelen tener más riesgo que beneficio. La versión vigente es de 2023, y en julio de 2025 la sociedad publicó una lista complementaria de alternativas más seguras. Si encuentras ahí una de tus medicinas, la sociedad aconseja hablar con tu médico sobre una alternativa.
Cualquier cambio en una medicina se decide con quien la recetó. Si crees que una te hace daño, avísale pronto y pide que la revise.
Quien mejor hace esta revisión completa suele ser un geriatra, el especialista en la salud de las personas mayores. Si el médico familiar no alcanza a revisar todo en una cita normal, pide una consulta solo para eso. Sal de ahí con una lista por escrito: nombre, dosis, horario y para qué sirve cada medicina. Esa hoja es la que se lleva a urgencias y la que se usa para llenar el pastillero.
En México, los malestares causados por medicinas se registran en el sistema de farmacovigilancia de la Cofepris. Con esos avisos se detectan riesgos de medicamentos que ya están a la venta y, cuando hace falta, se emiten alertas. Los pacientes y sus familiares también pueden enviar el aviso.
El formato oficial se llama Aviso de sospechas de reacciones adversas de medicamentos (COFEPRIS-04-017). Antes de llenarlo, ten a la mano:
Guarda la caja y el blíster hasta terminar el trámite. La página de la Cofepris para pacientes y consumidores reúne los canales vigentes para enviar el aviso.
Ante dificultad para respirar, hinchazón de cara o garganta, desmayo o sangrado, lo primero es la atención de urgencia. El reporte se hace después. Y si además sospechas que el producto es falso, en nuestra nota sobre cómo identificar medicamentos falsos están las señales para reconocerlo.
Se habla de polifarmacia a partir de cinco medicinas al mismo tiempo. Es el límite que usan la Ensanut y el estudio de JAMA. El número por sí solo no dice si algo está mal. Una persona con diabetes, hipertensión y un problema del corazón puede necesitar las cinco. Lo que importa es que cada una siga haciendo falta y que ninguna choque con otra.
Para esta revisión, sí. El estudio de JAMA midió a personas de 62 a 85 años en Estados Unidos. Entre ellas, el uso de varios suplementos a la vez pasó de 12.6% a 16.7%. El médico solo puede tomarlos en cuenta si sabe que los tomas. Van en la lista de la consulta, con el nombre que trae el frasco.
Habla primero con quien la recetó, lo antes posible, y cuéntale qué sientes y desde cuándo. Si el malestar parece causado por la medicina, repórtalo también a la Cofepris. Si el síntoma es grave, ve primero a urgencias.
Las Farmacias del Bienestar entregan medicamentos gratuitos a personas mayores atendidas por el programa Salud Casa por Casa. Las surten con la receta que expide el personal del programa. A partir de septiembre de 2026 se amplían de forma gradual a las 24 entidades donde opera el IMSS-Bienestar. En nuestra nota sobre las Farmacias del Bienestar y los medicamentos gratuitos explicamos cómo funcionan. En la ficha de Salud Casa por Casa están los pasos para el registro.
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