Cómo identificar medicamentos falsos: Cofepris alerta por Ozempic, Botox y fármacos contra el cáncer

Cómo identificar medicamentos falsos: Cofepris alerta por Ozempic, Botox y fármacos contra el cáncer

Saber cómo identificar medicamentos falsos dejó de ser una precaución menor en México: la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) ha emitido durante 2026 una cadena de alertas sanitarias por la falsificación de productos tan conocidos como Ozempic, Rybelsus, Botox, Vectibix, Keytruda e Infinitam. Se trata de fármacos para la diabetes, tratamientos estéticos de uso médico y medicinas contra el cáncer que circulan en versiones apócrifas a través de redes sociales, vendedores informales y supuestas farmacias en línea. Los adultos mayores, que concentran buena parte del consumo de medicamentos de uso crónico en el país, son uno de los grupos más expuestos a este mercado ilegal.

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Las alertas de 2026: qué marcas y qué lotes están señalados

La alerta sanitaria de Cofepris sobre Ozempic (semaglutida) documenta la falsificación del lote PP5K617, con caducidad de agosto de 2026, en plumas precargadas de 0.25 y 0.5 miligramos. La pluma falsa difiere físicamente del dispositivo FlexTouch original de Novo Nordisk y se desconoce por completo qué sustancia contiene. En el caso de Rybelsus, la versión en tabletas de la semaglutida, la autoridad detectó frascos de 100 tabletas del lote N087035, una presentación que ni siquiera está autorizada para venderse en México.

En junio de 2026 la agencia sumó dos alertas más. Una por los productos Botox y Botox Cosmetic (toxina botulínica tipo A), con cinco lotes falsificados identificados: HA88346, D0044C3, C7746C3, C7936C3 y C8846C3. Los empaques traen textos en idiomas extranjeros, fechas de caducidad alteradas y carecen de los hologramas de seguridad de la marca. La otra corresponde a Vectibix (panitumumab), un medicamento contra el cáncer que importa y distribuye AMGEN México, con cuatro lotes apócrifos (2051100, 1166523, 1130818 y 3377806) cuyos números no aparecen en los registros del fabricante.

La lista sigue con Infinitam 50 mg, un producto que ya no cuenta con registro sanitario vigente, por lo que ninguna farmacia debería venderlo ni ningún paciente usarlo, y con Keytruda (pembrolizumab), el tratamiento oncológico con alertas por lotes que el propio fabricante no reconoce como suyos. El riesgo de fondo es el mismo en todos los casos y la propia Cofepris lo resume así: al tratarse de productos irregulares se desconoce el origen de las materias primas y las condiciones de fabricación, almacenamiento y transporte, por lo que no se garantiza su seguridad, eficacia ni calidad. Un fármaco falsificado puede no contener sustancia activa, contenerla en una dosis equivocada o venir contaminado.

Tres señales para reconocer un medicamento falsificado

La recomendación oficial se concentra en tres comprobaciones sencillas al momento de la compra:

  • Registro sanitario impreso. Todo medicamento legal en México muestra en su caja el número de registro sanitario otorgado por Cofepris y una fecha de caducidad clara. Si alguno de los dos falta, está borroso o parece agregado después, la pieza es sospechosa.
  • Empaque intacto. La caja no debe estar abierta, alterada ni con etiquetas sobrepuestas. Textos en otro idioma, errores de ortografía, tinta corrida o sellos de seguridad ausentes son rasgos típicos de una falsificación.
  • Punto de venta establecido. La compra segura ocurre en farmacias establecidas o con distribuidores autorizados. Las ofertas demasiado buenas en redes sociales, sitios desconocidos o mensajería instantánea son el anzuelo clásico de los falsificadores.

El precio funciona como primer filtro. Una pluma de semaglutida o un frasco de un oncológico cuestan miles de pesos en el mercado formal; cuando alguien los ofrece a una fracción de ese valor, con entrega inmediata y sin pedir receta, lo barato es la carnada. Quien quiera ir un paso más allá puede comprobar el número de registro en el buscador público de registros sanitarios de Cofepris, disponible en su sitio oficial, y comparar el empaque con las fotografías que acompañan cada alerta.

Qué hacer si ya hay un producto dudoso en casa

La instrucción de la autoridad es tajante: ante cualquier sospecha, el medicamento no se consume ni se aplica. Conviene conservar la caja, el frasco o la pluma, junto con el comprobante de compra y los datos del vendedor, porque esa evidencia sirve para la denuncia. El reporte ante Cofepris tiene tres vías: la denuncia sanitaria en línea desde el portal gob.mx/cofepris, el teléfono 800 033 5050 y las oficinas de atención al público que la comisión opera en las 32 entidades del país. La denuncia es gratuita, puede hacerse de forma anónima y no requiere abogado: basta con describir el producto, el lugar de compra y el motivo de la sospecha.

Si la persona ya usó el producto, lo prudente es avisar de inmediato a su médico tratante, mostrar el empaque en la cita y estar atenta a cualquier reacción fuera de lo normal. En tratamientos delicados, como los oncológicos o el control de la diabetes, un medicamento sin sustancia activa no solo falla: deja la enfermedad sin control durante semanas sin que nadie lo note.

Por qué esta alerta pega de lleno a los mayores de 60

La población de 60 años o más vive con más padecimientos crónicos que cualquier otro grupo y por eso compra más medicinas, con mayor frecuencia y por periodos más largos. La diabetes tipo 2, para la que se recetan Ozempic y Rybelsus, es una de las enfermedades más extendidas en esta etapa de la vida, como explica la guía de Canitas sobre diabetes en adultos mayores. La demanda mundial de semaglutida disparó su precio y su escasez, y ese hueco lo llenaron los falsificadores.

Hay un segundo factor: el gasto. Frente a un tratamiento oncológico que cuesta decenas de miles de pesos, la oferta “económica” de un desconocido resulta tentadora para familias con presupuesto apretado. El patrón se parece al de otras estafas dirigidas a este grupo de edad, documentadas en el reporte de Canitas sobre fraudes financieros contra adultos mayores: el estafador aprieta donde duele el bolsillo. A eso se agrega que muchas personas mayores ya compran por internet, pero no siempre distinguen una farmacia digital seria de una página montada para colocar producto pirata.

Para quien cuida a un padre o a una madre con tratamiento crónico, la tarea concreta es doble: surtir las recetas únicamente en farmacias conocidas, aunque cueste unos pesos más, y revisar juntos los empaques cuando el medicamento venga de un proveedor nuevo. Las cajas de un tratamiento crónico se repiten mes con mes, así que el ojo se acostumbra a su color, su tipografía y su textura; cualquier cambio inesperado en el empaque es motivo suficiente para preguntar en la farmacia antes de estrenar el frasco. Cinco minutos de comparación cuestan menos que un tratamiento fallido.

La alerta protege directamente a quienes usan semaglutida para la diabetes, toxina botulínica por indicación médica o estética y tratamientos contra el cáncer, así como a sus cuidadores. La acción inmediata: comprobar registro sanitario y empaque de lo que ya está en el botiquín, surtir solo en farmacias establecidas y reportar cualquier pieza sospechosa al 800 033 5050 o en gob.mx/cofepris antes de que el producto dañe a otro paciente.

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