Identificación biométrica en bancos 2026: qué llevar para depósitos y retiros grandes

Identificación biométrica en bancos 2026: qué llevar para depósitos y retiros grandes

La identificación biométrica en bancos 2026 ya es obligatoria en México para las operaciones más grandes hechas en ventanilla. Desde el 1 de julio de 2026, cualquier persona que deposite o retire en efectivo 140,000 pesos o más en la caja de una sucursal tiene que mostrar una identificación oficial vigente y, además, entregar al menos un dato biométrico, ya sea la huella digital o el rostro. La medida nace de una resolución de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores publicada en el Diario Oficial de la Federación, y la Asociación de Bancos de México la confirmó como una regla que ya opera en las 54 instituciones que agrupa.

Para la mayoría de las familias, y sobre todo para quien vive de su pensión, conviene entender el cambio sin alarmarse. No se trata de un impuesto nuevo ni de una prohibición para usar dinero en efectivo. Es un candado más contra el lavado de dinero y contra la suplantación de identidad, dos problemas que golpean con fuerza a las personas mayores.

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Qué cambia desde el 1 de julio y desde qué monto

El umbral es claro: 140,000 pesos en una sola operación de efectivo, ya sea un depósito o un retiro realizado en la caja de la sucursal. Debajo de esa cantidad, todo sigue igual que siempre. Por eso el cobro mensual de una pensión, el retiro de unos cuantos miles de pesos o el pago de un recibo no entran en la nueva exigencia.

La regla aplica solo a la ventanilla. Las operaciones en cajero automático quedan fuera, según lo aclaró la propia Asociación de Bancos de México. Cuando la cantidad llega o supera el umbral, el cajero de la sucursal pedirá dos cosas: la credencial para votar (INE) vigente u otra identificación oficial reconocida, como el pasaporte, y un dato biométrico. Si la persona no entrega esa información, el banco puede rechazar la operación. La lógica detrás del número es sencilla: los movimientos muy altos en efectivo son los que más se prestan al lavado de dinero, así que la autoridad concentra ahí la vigilancia.

Del dedo al rostro: por qué la CNBV amplió la biometría

Hasta antes de julio, la huella digital era el biométrico principal que los bancos usaban en la sucursal. La resolución de la CNBV, que modifica las Disposiciones de carácter general aplicables a las instituciones de crédito, suma ahora el reconocimiento facial como método válido para confirmar quién es quién frente a la caja. El banco toma el rasgo y lo compara en línea contra registros oficiales.

Esa comparación no es contra cualquier base. La norma pide que el rostro o la huella coincidan con los registros del Instituto Nacional Electoral (INE), de la Secretaría de Relaciones Exteriores o de otra autoridad federal con servicio de verificación biométrica, y con un nivel de coincidencia de al menos el 90 por ciento. Las instituciones tienen 90 días hábiles para terminar de ajustar sus sistemas, así que a lo largo del año el trámite se volverá más común en todas las sucursales.

Un punto tranquiliza sobre el manejo de esos datos tan personales. La resolución mantiene una prohibición expresa: las bases de datos biométricas no se pueden vender, transferir, enajenar ni compartir entre bancos ni con terceros. Cada institución guarda esa información en sistemas cifrados y aislados del resto de su red, con auditorías de seguridad periódicas.

No solo en la ventanilla

La verificación biométrica también respalda otros momentos sensibles de la relación con el banco. La apertura de cuentas de mayor nivel, la solicitud de tarjetas u otros medios de pago y ciertos movimientos de cuentas grandes quedan bajo el mismo mecanismo. La idea es la misma en todos los casos: confirmar que quien realiza el movimiento es de verdad el dueño de la cuenta, y no alguien que llegó con documentos ajenos.

Por qué esto protege a las personas mayores

El fraude financiero tiene un blanco frecuente en los adultos mayores. Quien roba una identidad puede vaciar una cuenta o abrir productos a nombre de otra persona sin que el titular se entere hasta que es tarde. Cuando el rostro o la huella tienen que coincidir con el registro del INE, se vuelve mucho más difícil que un tercero cobre o mueva dinero haciéndose pasar por el titular. En ese sentido, el rasgo biométrico funciona como una firma que nadie más puede copiar.

La seguridad, claro, no termina en la ventanilla. Muchas estafas llegan por teléfono o por mensajes que imitan al banco. Ninguna institución solicita contraseñas, NIP o códigos por esas vías, y quien lo pida está intentando engañar. Para quien administra la pensión de un familiar mayor, acompañarlo a la sucursal cuando toca una operación grande sigue siendo la mejor precaución.

Qué llevar a la sucursal y qué operaciones no cambian

Antes de acudir a un banco por una cantidad alta en efectivo, la persona necesita su INE vigente a la mano. Si la credencial está vencida, la operación grande se complica, porque el sistema no podrá cotejar el dato biométrico contra el registro del padrón. Renovarla a tiempo se vuelve parte del trámite. Para quien realiza otros trámites de descuentos, la credencial del INAPAM abre beneficios, aunque la que el banco coteja en la ventanilla es la del INE.

Las operaciones del día a día quedan intactas. Quienes cobran su pensión con la Tarjeta del Bienestar siguen retirando su dinero como de costumbre, porque esos montos están muy por debajo del umbral. El calendario de pago de las pensiones tampoco se modifica por esta disposición. El cambio se siente solo cuando la cantidad en efectivo alcanza los 140,000 pesos, algo poco frecuente en la economía de la mayoría de los hogares.

Conviene pensar en cuándo se cruza ese umbral en la vida real. La venta de un auto usado, el reparto de una herencia, el pago de una cirugía o el manejo del dinero de un traspaso pueden llevar a una persona mayor a mover cantidades de seis cifras en efectivo. En esos momentos, tener la credencial vigente y saber de antemano que el banco pedirá la huella o el rostro ahorra sorpresas en la fila. La operación no se cancela por la nueva regla; solo suma un paso de verificación que toma segundos y que, al final, resguarda el patrimonio de quien acude a la caja.

Para operaciones de esa magnitud, la recomendación práctica es sencilla: llevar identificación vigente, tener paciencia con el minuto extra que toma la lectura de la huella o del rostro, y desconfiar de cualquiera que ofrezca un atajo para saltarse el requisito. Quien tenga dudas sobre cómo opera su banco puede revisar la información oficial de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores o el texto publicado en el Diario Oficial de la Federación. El objetivo de fondo es que el dinero de cada quien llegue a las manos correctas, sin que un desconocido pueda apropiarse de él con una identidad robada.

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