Superancianos: qué tienen en el cerebro los mayores con memoria de alguien 30 años más joven

Superancianos: qué tienen en el cerebro los mayores con memoria de alguien 30 años más joven

Existe un grupo raro de personas mayores de 80 años cuya memoria funciona como la de alguien de 50. La ciencia los llama superancianos, y llevan años bajo la lupa de un estudio español que busca entender su secreto. La investigadora Marta Garó-Pascual, del Centro Alzheimer Fundación Reina Sofía y la Universidad Politécnica de Madrid, resumió en junio uno de los hallazgos más llamativos del trabajo: estas personas no dicen hacer más ejercicio que las demás, pero se mueven mejor, y esa agilidad va de la mano con un cerebro más sano.

El dato importa porque desmonta la idea de que perder memoria es una cuota fija de la vejez. Hay quienes llegan a los 80 con una cabeza notablemente conservada, y estudiarlos ayuda a entender qué se puede cuidar en el resto de la población. Estos son los hallazgos del proyecto y lo que sugieren para la vida diaria de cualquier persona mayor.

Publicidad

Quiénes son los superancianos

El término define a personas de 80 años o más cuya memoria rinde al menos tan bien como la de alguien unos 30 años más joven con el mismo nivel de estudios. No se trata de gente que “se conserva bien” en general, sino de un perfil concreto que la ciencia mide con pruebas de memoria. La investigación que los sigue en Madrid, conocida como Proyecto Vallecas, arrancó con 1,200 personas de entre 70 y 85 años y comparó a 64 de estos casos excepcionales con 55 adultos mayores de memoria normal para su edad.

La diferencia entre unos y otros no era pequeña. Mientras la memoria del grupo típico declinaba con los años, la de este grupo excepcional se mantenía notablemente estable. Y al revisar decenas de variables de salud y estilo de vida, dos señales sobresalieron por encima del resto: se movían más rápido y tenían mejor salud mental, con menos ansiedad y menos depresión. El trabajo completo, del que da cuenta la revista científica The Lancet Healthy Longevity, siguió a estas personas durante varios años para medir cómo cambiaba su cerebro con el tiempo.

La sorpresa del movimiento

Aquí está el punto que más llama la atención. Cuando a estas personas se les preguntaba cuánto ejercicio hacían, no reportaban más actividad que sus pares. Sin embargo, al medir su cuerpo en pruebas objetivas, mostraban más agilidad, más velocidad al caminar y mejor equilibrio. Es decir, se movían mejor aunque no dijeran entrenar más.

La lectura de la investigadora es que la relación va en los dos sentidos: un cerebro más sano permite moverse con más soltura, y moverse con soltura, a su vez, ayuda al cerebro. Como lo resumió Garó-Pascual, cerebro y movimiento no envejecen por separado. Esa velocidad al caminar, algo tan cotidiano que casi nadie repara en ello, funciona como una ventana hacia cómo está la cabeza.

Qué se ve dentro del cerebro

Las imágenes de resonancia dieron una pista física. Estos mayores tenían más materia gris en zonas clave para la memoria y el movimiento, como el lóbulo temporal medial y el tálamo, y esa materia gris se encogía más despacio que en el resto de las personas de su edad. Estudios posteriores del mismo equipo apuntan además a que resisten mejor el desgaste de la materia blanca, el “cableado” que comunica unas regiones del cerebro con otras.

Un detalle importante: el estudio no halló diferencias claras en los marcadores de demencia en sangre ni en el principal gen de riesgo de alzhéimer. Dicho de otro modo, su ventaja no parece un simple golpe de suerte genética, sino algo ligado a cómo está construido y conservado su cerebro, un terreno donde los hábitos sí pueden influir.

El ánimo y la compañía, la otra mitad

La segunda gran señal del estudio suele pasar desapercibida, pero pesa tanto como el movimiento: estas personas tenían mejor salud mental. Presentaban menos ansiedad y menos síntomas de depresión que sus pares de la misma edad. Además, su perfil de salud general era más limpio, con cifras más bajas de presión arterial y de glucosa, dos factores que, cuando se descontrolan, castigan al cerebro con los años.

La conexión no es casual. La depresión sostenida y el aislamiento se asocian desde hace tiempo con un mayor deterioro de la memoria, mientras que la vida social activa y el sentido de propósito parecen protegerla. En la vejez, donde las pérdidas se acumulan y la soledad acecha, cuidar el ánimo no es un asunto menor ni una debilidad: es una parte central de mantener la cabeza en forma. Atender a tiempo una depresión, sostener los vínculos y darle a los días una razón para levantarse cuentan, y mucho.

Qué puede tomar de aquí una persona mayor

La investigación describe a un grupo excepcional, no receta una fórmula mágica, y conviene decirlo con honestidad: nadie garantiza convertirse en superanciano. Pero las señales que distinguen a este grupo coinciden con lo que la medicina ya recomienda para envejecer mejor, así que apuntan a hábitos que están al alcance de casi cualquiera.

El primero es mantenerse en movimiento. No hace falta el gimnasio: caminar a paso firme, subir escaleras cuando se pueda y trabajar el equilibrio ya cuidan a la vez el cuerpo y la cabeza. La guía de canitas sobre actividad física en el adulto mayor ofrece rutinas seguras para empezar sin riesgo. El segundo es cuidar la salud mental, porque la ansiedad y la depresión sostenidas desgastan la memoria; hablar de lo que pesa, buscar compañía y pedir ayuda profesional cuando haga falta no es un lujo, es prevención.

El tercero es mantener el cerebro activo y en contacto con otros. Aprender cosas nuevas, conversar y sostener la vida social son estímulos que la memoria agradece, y ejercicios sencillos de gimnasia cerebral ayudan a ponerlos en práctica en casa. Estos mayores no son una excepción inalcanzable: son un recordatorio, respaldado por la ciencia, de que moverse, acompañarse y seguir usando la cabeza son las mejores apuestas para llegar lejos con la memoria en forma.

¿TIENES PREGUNTAS?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *