Despojo de vivienda: por qué las personas mayores son el blanco y cómo blindar la casa

Despojo de vivienda: por qué las personas mayores son el blanco y cómo blindar la casa

Perder la casa no siempre empieza con una invasión. Muchas veces empieza con una firma, con un trámite de herencia que quedó a medias o con un pariente que se ofreció a “ayudar con los papeles”. El delito se llama despojo y consiste en quedarse con la casa o el terreno de otra persona, ya sea engañándola, por la fuerza o aprovechando un descuido en los papeles. En México dejó de ser un problema aislado: los registros del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), que publica sus datos abiertos de incidencia delictiva, muestran que entre 2015 y 2025 el Estado de México acumuló 42,307 carpetas de investigación por este delito y la Ciudad de México 38,483, las dos cifras más altas del país. Detrás aparecen Veracruz con 18,411, Jalisco con 17,420 y Puebla con 14,153.

El ritmo no ha bajado. Según datos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, tan solo de enero a junio de 2026 el Estado de México sumó 2,449 casos y la capital 1,966.

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Quiénes son las víctimas y quién está del otro lado

El dato que cambia la conversación lo aportó el Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México en agosto de 2026, tras analizar 1,234 reportes recibidos desde 2021. De todas las personas que pidieron su apoyo por despojo, 37% tenía 60 años o más. Y en 44% de los casos atendidos lo que estaba en juego no era un terreno ni un local, sino la casa donde la persona vivía.

Hay un segundo hallazgo, y es el incómodo: en 3 de cada 10 casos el responsable es un familiar. Un hijo, un sobrino, un yerno. Esa proporción explica por qué muchos casos tardan años en llegar a una denuncia. Cuesta mucho más denunciar a alguien con quien se comparten las fiestas de fin de año que a un desconocido, y quien despoja lo sabe.

Estas cifras del Consejo Ciudadano corresponden únicamente a la Ciudad de México, aunque el patrón que describen se repite donde el delito es más frecuente. La razón de fondo es sencilla: el despojo golpea a quien tiene un patrimonio hecho. Después de los 60, mucha gente ya terminó de pagar su casa, y esa casa suele ser el único bien de valor de toda una vida de trabajo. Es la otra cara de un dato que ya contamos: después de cierta edad la puerta del crédito hipotecario se cierra, como explicamos al revisar la edad máxima para pedir un crédito al Infonavit, así que quien pierde su casa a los 70 difícilmente vuelve a comprar otra.

Las tres formas más comunes

Los notarios y especialistas que han revisado los casos recientes coinciden en que casi siempre ocurre de una de estas tres maneras.

La sucesión sin terminar. Cuando alguien muere sin testamento, la propiedad se queda años sin dueño reconocido. Y ahí es donde más despojos ocurren, porque ante el Registro Público de la Propiedad no aparece una sola persona como dueña, así que cualquier movimiento pasa desapercibido. Una casa sin testamento es una casa expuesta.

La firma que no se leyó. Documentos presentados como un simple trámite, poderes amplios firmados por confianza o compraventas disfrazadas de préstamo. Aquí es donde pesa el vínculo familiar: la víctima firma porque quien le acerca el papel es de la casa.

Las escrituras que nunca se inscribieron. Tener el papel guardado no basta. Si la escritura no está inscrita en el Registro Público de la Propiedad, o si los datos no coinciden con el folio registral, la defensa jurídica se vuelve larga y cara.

Cinco medidas concretas para proteger la casa

  • Revisar que la escritura esté inscrita y que los datos del folio registral coincidan con la realidad: titular, ubicación, superficie y antecedentes. Se pide una constancia certificada en el Registro Público de la entidad.
  • Activar la alerta inmobiliaria donde exista. Es un aviso que llega cuando alguien intenta mover la situación jurídica del inmueble. Opera en cuatro entidades del país y en la Ciudad de México el servicio es gratuito.
  • Cerrar las sucesiones pendientes. Si la casa se heredó y el trámite quedó a medias, terminarlo es lo que pone el bien a nombre de quien lo habita.
  • No firmar nada sin leerlo y sin asesoría, por más cercana que sea la persona que lo pide. Un poder general para actos de dominio permite vender la propiedad sin volver a consultar al dueño.
  • Guardar los originales en un lugar seguro y tener copias digitales a la mano.

Existe además una opción que deja el asunto resuelto sin que nadie tenga que mudarse: el usufructo vitalicio. La persona mayor transmite en vida la nuda propiedad a quien decida heredar, pero se reserva el derecho de vivir en la casa hasta el último día. La sucesión queda cerrada y la vivienda deja de ser terreno de disputa.

Septiembre es el mes más barato para hacer el testamento

Lo que evita el caso más frecuente, el de la herencia sin resolver, es el testamento. Y hay una ventana anual para hacerlo: durante septiembre, la campaña “Mes del Testamento” reúne al Gobierno de México, autoridades estatales y notarías de todo el país para ofrecer asesoría jurídica gratuita y descuentos de hasta 50% sobre el costo habitual.

Para 2026 el tabulador difundido marca $733 pesos para personas de 65 años o más y $2,199.56 pesos para quienes tienen entre 16 y 64. En la Ciudad de México el rango va de esos $733 hasta $3,187.31, según el tipo de trámite, y las cantidades cambian de una entidad a otra. Varias notarías abren los sábados durante la campaña para quien no puede acudir entre semana. Quien quiera llegar con las dudas resueltas puede revisar antes nuestra guía sobre cómo hacer un testamento, con los requisitos y el paso a paso.

Qué hacer si el despojo ya ocurrió

La denuncia se presenta ante la fiscalía de la entidad donde está el inmueble, un trámite que hoy puede iniciarse en línea en varias entidades como se detalla en la guía de trámites digitales, y hay que llevar toda la documentación que acredite la propiedad: escritura, constancia del Registro Público, comprobantes de pago del predial y del agua. En la Ciudad de México, el Consejo Ciudadano atiende y orienta estos casos, incluido el acompañamiento jurídico.

El delito no es menor a los ojos de la ley: la legislación estatal contempla penas de 2 a 10 años de prisión, además de multa y de la obligación de restituir el inmueble. Pero recuperar una casa toma años, y ese es justamente el argumento para revisar los papeles antes y no después.

Una advertencia final sobre las cifras. Circulan dos porcentajes distintos de despojos cometidos por familiares y no miden lo mismo: el de 3 de cada 10 es de 2026 y se refiere al despojo de vivienda, mientras que el de 61% viene del reporte 2024-2025 del propio Consejo Ciudadano y abarca los despojos patrimoniales en general. Al comparar, revisa de qué año y de qué universo habla cada uno.

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