Edad máxima para crédito Infonavit: cuánto plazo queda después de los 60

Edad máxima para crédito Infonavit: cuánto plazo queda después de los 60

La edad máxima para crédito Infonavit no es un rumor de ventanilla ni un criterio interno que cambie de oficina en oficina: está publicada en el Diario Oficial de la Federación desde el 5 de diciembre de 2025, dentro de las Condiciones Generales de Contratación en su versión 1.1. La fórmula es una sola y se repite, palabra por palabra, en cada modalidad de crédito del documento: el plazo elegido más la edad de la persona solicitante no puede rebasar los 70 años en hombres ni los 75 años en mujeres.

El texto oficial lo dice así: «De 1 (uno) a 30 (treinta) años a elección de la Persona Trabajadora Derechohabiente, siempre y cuando, el plazo elegido más su edad, sea menor o igual a 70 (setenta) años para hombres, o sea menor o igual a 75 (setenta y cinco) años para mujeres». El detalle que casi nadie subraya está en tres palabras: «menor o igual». Los números 70 y 75 sí se alcanzan, no son fronteras a las que haya que quedarse por debajo. Ninguna fuente oficial explica por qué la mujer tiene cinco años más de margen: la norma fija el número y no lo razona.

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Cuánto plazo queda a cada edad

La cuenta se resuelve con una resta. En hombres, 70 menos la edad actual. En mujeres, 75 menos la edad actual. El resultado es el plazo máximo en años que el Instituto puede otorgar, siempre dentro del rango contractual de 1 a 30 años. Estos son los casos que más aparecen en la práctica:

  • A los 60 años. Un hombre alcanza 10 años de plazo; una mujer, 15.
  • A los 65 años. Un hombre alcanza 5 años; una mujer, 10.
  • A los 68 años. Un hombre alcanza 2 años; una mujer, 7.
  • El último año posible. Como el plazo mínimo del contrato es de 1 año, un hombre puede contratar hasta los 69 y una mujer hasta los 74. A partir de ahí la resta ya no da.

La misma resta explica algo que sorprende a mucha gente joven: el plazo de 30 años solo está disponible hasta los 40 años en hombres y hasta los 45 en mujeres. Después de esas edades, cada cumpleaños recorta un año de financiamiento y, con él, capacidad de compra.

El obstáculo real no es la puerta, es la mensualidad. Un mismo monto repartido en 5 años exige pagos mensuales cerca de cuatro veces mayores que ese monto repartido en 20 años, y eso antes de contar intereses. Por eso la pregunta útil después de los 60 no es «hasta qué edad presta el Infonavit», sino qué mensualidad resulta del plazo que todavía cabe en la fórmula.

A qué créditos aplica la regla

La condición aparece en todas las modalidades del documento oficial: Crédito Infonavit Tradicional, Infonavit Total, Infonavit-FOVISSSTE, Cofinavit, Cuenta Infonavit más Crédito Bancario, el crédito para adquisición de suelo y el Programa de Vivienda para el Bienestar. La edad máxima para crédito Infonavit rige igual en todas ellas. En el crédito de suelo el plazo tope es de 15 años en lugar de 30, aunque la regla de edad es idéntica.

En Cofinavit hay un matiz que conviene tener presente: la condición no solo obliga al Instituto, también a la entidad financiera que cofinancía. El documento le impone al banco el mismo techo de 70 y 75 años, así que no existe forma de estirar el plazo por la vía bancaria dentro de ese producto. Las tasas del esquema van, según el nivel de ingreso, desde 1% hasta 10.45% anual fija, y el crédito se otorga sin comisión por apertura ni cuota de administración.

Las Condiciones Generales cubren únicamente los créditos destinados a adquirir vivienda o suelo para construirla. Los créditos de mejora, reparación o ampliación se rigen por reglas distintas y no aparecen en ese documento, de modo que sus condiciones de edad y plazo deben confirmarse directamente con el Instituto. Lo que sí contempla el texto es el complemento «Equipa tu Casa», que acompaña a un crédito de adquisición para mejoras sin afectación estructural, con 6 meses de plazo para ejecutar la obra y una prórroga posible de 3 meses.

El error más repetido: quien ya no cotiza sí puede pedir crédito

Varias notas periodísticas afirman que una persona pensionada, al dejar de cotizar, pierde el derecho a pedir un crédito nuevo. Eso dejó de ser cierto con la reforma a la Ley del Infonavit publicada el 16 de diciembre de 2020. El propio título del documento del Diario Oficial lo declara sin rodeos: son condiciones ofrecidas «a sus derechohabientes con y sin relación laboral vigente».

El texto incluso resuelve cómo se paga cuando no hay patrón que descuente: «Sin relación laboral vigente: pago directo de la Persona Trabajadora Derechohabiente al INFONAVIT, por los medios que éste le señale». Las Reglas para el Otorgamiento de Créditos, publicadas el 12 de mayo de 2021, definen esa figura como la persona sin relación de trabajo vigente que conserva saldo a su favor en la Subcuenta de Vivienda.

Caben dos precisiones honestas. La primera: la norma nunca escribe la palabra «pensionado», habla de quien no tiene relación laboral vigente, y no son sinónimos exactos. La segunda: los requisitos concretos de ingreso para ese perfil no están en el Diario Oficial, viven en las Reglas de Negocio que aprueba el Consejo de Administración y que no se publican ahí. La puerta legal está abierta; lo que la cierra en la práctica es la aritmética del plazo.

El ahorro de quien nunca usó un crédito

El Instituto separa el ahorro de una persona trabajadora en tres bloques, según la época en que su patrón hizo las aportaciones del 5% sobre el salario diario integrado. El Fondo de Ahorro 1972-1992 corresponde a lo aportado entre mayo de 1972 y febrero de 1992. La Subcuenta de Vivienda 1992 abarca de marzo de 1992 a junio de 1997. La Subcuenta de Vivienda 1997 corre de julio de 1997 a la fecha. Una misma persona puede tener recursos en uno, en dos o en los tres conceptos.

Según el propio Infonavit, ese ahorro tiene tres destinos posibles: integrarse a un crédito para aumentar la capacidad de compra, servir como garantía de ciertos productos hipotecarios, o entregarse al momento del retiro conforme a la ley de pensión que corresponda. El saldo y sus movimientos pueden consultarse en Mi Cuenta Infonavit, en la aplicación móvil o en los kioscos de autoservicio, donde el sistema entrega un Resumen de Movimientos con el historial desde mayo de 1972.

La devolución del Fondo de Ahorro 1972-1992 procede en cinco supuestos: tener 50 años o más con un mínimo de un año sin relación laboral; contar con resolución de pensión del IMSS; tener un plan privado de pensión derivado de contrato colectivo; contar con resolución favorable de la Comisión de Inconformidades del Infonavit; o disponer de un laudo judicial a favor. El trámite arranca en Mi Cuenta Infonavit, apartado Mi Ahorro, y termina con una cita en un Centro de Servicio Infonavit. Entre los requisitos generales están no tener un crédito Infonavit vigente y estar registrado en una Afore. Cuando el detonante es una resolución de pensión por cesantía en edad avanzada o por vejez, ese documento del IMSS es la pieza que abre el trámite.

Aquí caben dos advertencias que casi ningún artículo menciona. La primera: si la persona ya ejerció un crédito Infonavit, las aportaciones del Fondo de Ahorro 1972-1992 se ocuparon para amortizarlo, así que no hay saldo que reclamar. La segunda: ese fondo, a diferencia de las dos subcuentas posteriores, no genera rendimientos y su valor quedó afectado por el decreto del 1 de enero de 1993 que eliminó tres ceros del sistema monetario mexicano. Los montos suelen ser modestos y no equivalen a un tesoro olvidado.

Qué opciones quedan cuando el plazo ya no alcanza

El Diario Oficial reconoce cuatro modalidades de contratación: individual, conyugal, familiar y corresidencial. Ahí está la salida más práctica para quien tiene poco margen de edad, porque el plazo se mide sobre la persona titular del crédito. Estas son las rutas disponibles hoy:

  • Unamos Créditos. El Infonavit permite unir el crédito con padres, hijos o hermanos, con una pareja sin necesidad de estar casados, o con un corresidente. Si encabeza la solicitud quien tiene más años de vida laboral por delante, el plazo se mide con su edad.
  • Cofinavit y Cuenta Infonavit más Crédito Bancario. Añaden un crédito bancario al financiamiento del Instituto, con el saldo de la subcuenta de vivienda de por medio. Ojo: en Cofinavit el techo de 70 y 75 años también obliga al banco.
  • Apoyo Infonavit. Es un crédito hipotecario con un banco en el que la subcuenta de vivienda funciona como garantía, sin que el Instituto preste el dinero directamente.
  • Mejorar en lugar de comprar. Para quien ya tiene casa, el camino suele ser reparar o ampliar. Esos productos quedan fuera de las Condiciones Generales, así que sus reglas de edad hay que confirmarlas con el Instituto antes de hacer cuentas.
  • Apoyos públicos de vivienda. El Programa de Mejoramiento de Vivienda para el Bienestar ofrece una vía sin crédito para arreglar la casa propia.
  • Hipoteca inversa. Para quien ya es propietario y necesita liquidez, la hipoteca inversa convierte el valor de la vivienda en un ingreso, con costos y condiciones que conviene entender a fondo antes de aceptarlos.

La regla del Infonavit no castiga la edad por sí misma: acota el plazo, y el plazo define la mensualidad. Quien tiene 62 años y quiere comprar hace bien en pedir primero una precalificación con el plazo real que le corresponde, y en comparar esa mensualidad con su ingreso mensual antes de enamorarse de una casa. Y quien ya no alcanza plazo conserva todavía dos cosas que valen dinero: el saldo de su subcuenta de vivienda y la posibilidad de unir su crédito al de un familiar más joven.

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