Primas de gastos médicos mayores 2026: alzas de hasta 75% golpean a los mayores de 60

Primas de gastos médicos mayores 2026: alzas de hasta 75% golpean a los mayores de 60

Las primas de gastos médicos mayores 2026 subieron entre 20% y hasta 75% al arrancar el año, de acuerdo con declaraciones de Pedro Pacheco, presidente de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), recogidas por el medio financiero El CEO en mayo. En pólizas de personas de 65 años o más el ajuste alcanzó 60%, con renovaciones anuales que en muchos casos rebasan los $300,000 pesos. El seguro privado de salud se encarece justo en la etapa de la vida en que más se necesita, y la industria estima que cerca de 3 millones de personas analizan cancelar su cobertura porque ya no pueden pagarla.

Esa última cifra proviene de la Asociación Mexicana de Agentes de Seguros y Fianzas (AMASFAC), citada por El Economista: alrededor del 20% de las pólizas individuales del ramo está en riesgo de cancelación este año. En un país donde unos 15 millones de personas cuentan con seguro de gastos médicos, la salida de 3 millones significaría trasladar esa atención al sistema público o al gasto de bolsillo de las familias.

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Por qué el seguro se encareció tanto este año

La primera causa es la inflación médica. El Global Medical Trend Rates Report 2026, de la consultora Aon, proyecta para México una inflación en costos de atención médica de 14.8%, la más alta que el informe registra a nivel mundial y muy por encima del promedio global de 9.8%. Hospitales privados, medicamentos de especialidad y honorarios quirúrgicos aumentan de precio a un ritmo que cuadruplica la inflación general del país, y ese es el número que alimenta el cálculo actuarial de cada renovación.

La segunda causa es fiscal y es nueva. Desde enero de 2026, las aseguradoras ya no pueden acreditar ante el SAT el IVA de las indemnizaciones que pagan por siniestros, un cambio derivado de la Ley de Ingresos de la Federación 2026. Ese 16% dejó de ser recuperable, se convirtió en costo directo de las compañías y estas lo trasladaron al precio de las pólizas.

La tercera causa pesa directamente sobre las personas mayores: la concentración de siniestros. Los asegurados de mayor edad usan más su póliza, y el modelo de precios responde con primas que crecen con cada cumpleaños. El resultado es la paradoja que hoy denuncian agentes y asociaciones de usuarios: quien pagó el seguro durante décadas sin usarlo enfrenta las alzas más fuertes justo cuando empieza a necesitarlo.

Una iniciativa propone topar los aumentos, pero todavía no es ley

En la Cámara de Diputados, el legislador Jericó Abramo Masso presentó una iniciativa de reforma tras documentar aumentos anuales de hasta 46% en pólizas de personas mayores de 60 años. La propuesta plantea un tope: para ese grupo de edad, la prima no podría aumentar más que la inflación general más cinco puntos porcentuales al año. También contempla fondos de ahorro parecidos a una Afore, alimentados desde la contratación de la póliza para amortiguar los ajustes en la vejez, y obligaría a los hospitales privados a publicar sus listas de precios.

Hay que decirlo sin rodeos: se trata de una iniciativa, no de una ley. Hoy no existe ningún tope legal a los aumentos y ninguna renovación de 2026 está protegida por esa propuesta. El paquete quedó agendado entre los temas prioritarios del periodo legislativo de septiembre a diciembre de 2026, según declaró el propio diputado a inicios de agosto. Si se aprueba, sus efectos se verían hasta las renovaciones posteriores a su publicación. Quien reciba hoy una carta de renovación con un aumento fuerte no puede ampararse en un proyecto que sigue en discusión.

Qué conviene revisar antes de cancelar la póliza

Cancelar de golpe suele ser la peor salida, porque destruye derechos que no se recuperan. Antes de tomar la decisión, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) explica en su material sobre el seguro de gastos médicos mayores los elementos que definen cuánto paga realmente el asegurado. Cuatro merecen números sobre la mesa:

  • Deducible. Es el monto que el asegurado aporta antes de que la aseguradora pague. Subir el deducible reduce la prima de forma considerable; la diferencia mensual puede apartarse en una cuenta propia para cubrirlo si ocurre una hospitalización.
  • Coaseguro. Es el porcentaje del gasto que corre por cuenta del asegurado, normalmente 10%, con opciones desde 5% y hasta 20% según la Condusef. Aceptar un coaseguro mayor abarata la renovación, a cambio de pagar más si se usa la póliza.
  • Suma asegurada. Reducirla es otra vía para contener la prima, pero deja huecos frente a un evento mayor como cáncer o cirugía cardiaca. Conviene comparar la suma contra el costo real de un padecimiento grave en hospital privado, no contra el precio de las consultas.
  • Antigüedad reconocida. Es el activo invisible de la póliza. Al cancelar se pierde, y una contratación nueva vuelve a correr periodos de espera y puede excluir padecimientos preexistentes que la póliza actual ya cubría.

El otro concepto decisivo es la renovación garantizada. Muchas pólizas establecen que, mientras el asegurado pague, la compañía no puede negarse a renovar por edad o por enfermedad; algunas la ofrecen en forma vitalicia. Quien cancela renuncia a ese derecho, y regresar al ramo después es difícil: cada aseguradora fija su propia edad máxima de aceptación para clientes nuevos, y pasada esa edad ya no hay contratación posible. Antes de firmar cualquier cambio, el simulador de gastos médicos mayores de la Condusef permite comparar primas y coberturas entre compañías sin costo y sin compromiso.

Alternativas para quien ya no alcanza a pagar

El problema de fondo es de acceso. La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2024, del INEGI y la CNBV, encontró que el 76.5% de la población de 18 a 70 años no cuenta con ningún tipo de seguro, y el costo aparece entre las principales razones para no contratar. Para quien deja el ramo hay opciones parciales, ninguna equivalente, pero todas mejores que quedarse sin red:

  • Seguros de accidentes personales. Primas mucho menores; cubren hospitalización y fracturas por accidente, aunque no enfermedad.
  • Planes de hospitalización o indemnización diaria. Pagan una cantidad fija por cada día de hospital, útil como complemento del IMSS o del ISSSTE.
  • Membresías médicas y telemedicina. Resuelven consultas y estudios de rutina por una cuota mensual baja, sin cubrir el evento catastrófico.
  • Servicios públicos para personas mayores. La credencial del INAPAM abre la puerta a consultas médicas a bajo costo y descuentos en medicamentos, y el programa Salud Casa por Casa acerca visitas médicas al domicilio de las personas de 65 años o más.
  • Ahorro etiquetado para gastos médicos. Destinar cada mes lo que se pagaba de prima a una cuenta separada crea un fondo propio para deducibles, consultas o emergencias.

Ninguna de estas piezas sustituye por sí sola a un seguro de gastos médicos, y armar la combinación correcta depende de la salud, el ingreso y el patrimonio de cada persona. La guía de seguro médico para adultos mayores de Canitas compara las opciones que sí aceptan a personas de 60, 70 y más años.

Para quien tiene la carta de renovación sobre la mesa, el plazo importa: los ajustes de deducible, coaseguro o suma asegurada se negocian antes de la fecha de renovación, no después. Y para quien ya decidió salir, la regla práctica es una sola: contratar primero la alternativa y cancelar después, porque la antigüedad y la renovación garantizada no se recuperan. Mientras las primas de gastos médicos mayores 2026 sigan corriendo por encima de cualquier salario o pensión, la diferencia entre decidir con números y decidir por enojo puede valer cientos de miles de pesos.

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