Zona azul de Nicoya: la longevidad costarricense que México observa de cerca

Zona azul de Nicoya: la longevidad costarricense que México observa de cerca

La zona azul de Nicoya, en la provincia de Guanacaste, mantiene una concentración inusual de personas que rebasan los 100 años: alrededor de 23 centenarios por cada 100,000 habitantes y una esperanza de vida cercana a los 85 años, casi una década por encima del promedio mexicano de 75.6 años en 2026. Las cifras, documentadas por el Centro Centroamericano de Población de la Universidad de Costa Rica y reportadas por National Geographic, vuelven a colocar a la región centroamericana en el mapa mundial de la longevidad.

El reportaje publicado por Infobae recuerda que Nicoya forma parte de un grupo de cinco regiones identificadas por los demógrafos belga e italiano Michel Poulain y Gianni Pes desde 2004: Cerdeña en Italia, Okinawa en Japón, Icaria en Grecia, Loma Linda en California y la propia península costarricense. Su denominador común sintetiza una receta de longevidad sin tecnologías médicas excepcionales: dieta vegetal, movimiento integrado a la vida diaria, lazos comunitarios fuertes y un sentido claro de propósito.

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Las cifras detrás del fenómeno

Una investigación de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford encontró que los hombres nicoyanos de 60 años tienen hasta un 29% menos probabilidad de morir que sus pares en otras regiones de Costa Rica. La diferencia se explica, según los autores, por una combinación de factores ambientales y culturales que se sostienen desde la juventud. La esperanza de vida de la zona también supera el promedio de Estados Unidos, país con una inversión sanitaria varias veces mayor.

El concepto de “zona azul” surgió cuando los demógrafos identificaron áreas geográficas con tasas de centenarios estadísticamente atípicas. La denominación se popularizó en 2008 con el trabajo de Dan Buettner para National Geographic Society, que sistematizó nueve hábitos compartidos entre las cinco regiones, conocidos como Power 9: moverse de forma natural, propósito de vida, manejo del estrés, regla del 80% en la comida, dieta basada en plantas, vino con moderación, pertenencia, familia primero y tribu social.

La dieta de las “tres hermanas”, el puente con México

La alimentación tradicional nicoyana se sostiene en lo que los antropólogos llaman las tres hermanas: frijol, maíz y calabaza. La combinación, sembrada en la misma parcela, aporta proteínas vegetales, carbohidratos complejos y micronutrientes en proporciones equilibradas. Es la misma triada que sostuvo la dieta mesoamericana durante miles de años y que sigue presente en la cocina mexicana cotidiana, en platos como el pozole, los tamales y los frijoles charros.

Este parecido no es coincidencia: ambas culturas heredaron un sistema agrícola común. La diferencia, según el reportaje, es que en Nicoya la triada todavía aparece en la mayoría de las comidas, mientras que en buena parte de México urbano cede terreno frente a alimentos ultraprocesados. Para entender el papel de esos alimentos en la salud del adulto mayor mexicano sirve revisar la guía de alimentación del adulto mayor, que ordena las recomendaciones por grupos.

Movimiento, agua y comunidad

El segundo pilar de la longevidad nicoyana es el movimiento físico continuo, no la rutina formal de gimnasio. Las personas mayores siguen realizando labores domésticas, agrícolas y caminatas diarias hasta edades avanzadas. Esa actividad no estructurada acumula horas de gasto energético sin generar las lesiones por sobrecarga típicas del entrenamiento intenso. La actividad física en el adulto mayor en México suele recomendarse en sesiones programadas; la lección de Nicoya es complementarlas con movimiento integrado al día.

Un tercer factor que el New York Times ha documentado, citado en el reportaje original, es la composición del agua local: rica en calcio y magnesio, asociada con huesos más fuertes y mejor salud cardiovascular en estudios de la región. Junto con el agua, los lazos familiares multigeneracionales, en los que la mayoría de los adultos mayores vive con hijos o nietos, y la espiritualidad cotidiana cierran el cuadro de factores compartidos con las otras zonas azules.

Cómo se compara con México

El INEGI estima que la esperanza de vida en México alcanzó 75.6 años en 2026, su nivel más alto en la historia, con una brecha amplia entre mujeres (79.0) y hombres (72.6). La diferencia con Nicoya es de cerca de diez años, equivalente a una generación de vida adicional. Los estados con mayor esperanza son Nuevo León (77.9), Baja California Sur (77.3), Coahuila (77.2), Aguascalientes (77.0) y la Ciudad de México (77.0); en el extremo opuesto aparecen Chiapas, Guerrero y Oaxaca, todos por debajo de 73.5.

El Consejo Nacional de Población calcula que en 2025 el país contabilizó 17.1 millones de personas mayores; alrededor del 10% vive sola. Esa soledad relativa, sumada a una dieta más procesada que en décadas previas y a la disminución del movimiento cotidiano por la urbanización, se aleja precisamente de los hábitos que sostienen la longevidad en Nicoya. La calidad de vida en el adulto mayor en México mejora cuando esos tres factores se cuidan a tiempo, idealmente desde la madurez.

Lecciones aplicables en casa

Los investigadores que estudian las zonas azules suelen advertir que no se trata de copiar dietas exóticas ni mudarse al trópico. Los principios son transferibles: comer mayormente vegetales, sumar movimiento a las tareas diarias en lugar de programarlo, mantener vínculos cercanos con familia y vecinos, y conservar un propósito que justifique el día siguiente. La Década del Envejecimiento Saludable 2021-2030 de la Organización Mundial de la Salud, accesible en su página oficial, recoge ese mismo enfoque y lo articula como política pública para los países miembros, México incluido.

Para una familia mexicana, la transferencia más concreta es revisar la dieta semanal y verificar que el frijol, el maíz nixtamalizado y la calabaza sigan presentes; programar caminatas en lugar de traslados motorizados cortos; y crear ritmos compartidos entre generaciones. Datos de la esperanza de vida por entidad están disponibles en el portal de mortalidad del INEGI, útil para contextualizar el promedio nacional con la realidad local.

Riesgos del cambio cultural

El reportaje original advierte que la propia Nicoya enfrenta una transformación: la occidentalización alimentaria, el cambio en las dinámicas familiares y la migración interna han empezado a erosionar los hábitos que sostienen la longevidad. Investigadores citados en el texto temen que las próximas generaciones de nicoyanos pierdan los marcadores demográficos que hoy hacen famoso al territorio.

Quien estudia las lecciones de la zona azul de Nicoya con sentido práctico no busca repetir un modelo, sino conservar lo que ya funcionaba en casa antes de que los hábitos modernos lo desplazaran. Para una persona mayor en México, la acción concreta empieza con tres preguntas: cuántas comidas a la semana incluyen frijol, maíz y calabaza preparados sin exceso de grasa; cuántos minutos de movimiento sumo cada día sin contar el ejercicio formal; y con cuántas personas distintas hablo durante una semana típica. Las respuestas suelen señalar el primer ajuste posible.

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