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¿Qué son las Úlceras por Presión?

Las úlceras por presión también son conocidas como escaras de presión, escara de decúbito o úlcera de decúbito. Son lesiones en la piel y en los tejidos que le rodean. La principal causa es la falta de flujo sanguíneo provocada por la presión prolongada o por la fricción generada entre el cuerpo del adulto mayor y una superficie como la cama o silla.

La presión ejercida por el cuerpo en una persona encamada o sentada no es uniforme en toda la piel. Si no que se concentra en zonas de apoyo con donde hay huesos prominentes y los tejidos que le rodean, como la cadera, tobillos, talones y hombros son los más comunes. Cuando un adulto mayor se encuentra sentado, disminuye la superficie de apoyo, por lo que aumenta la presión y el riesgo de desarrollar úlceras. Un adulto mayor que se encuentra hospitalizado y desarrolla escaras, se prolongará el tiempo de estancia y los costos de su tratamiento.

¿Qué son las úlceras por presión?

Son áreas de la piel lesionadas a causa de permanecer durante períodos largos de tiempo en la misma posición. Generalmente las áreas en donde los huesos se encuentran más cerca de la piel, prominencias óseas talones, cadera, tobillo y coxis, son las primeras en presentar las úlceras por presión. Los adultos mayores con movilidad reducida o comprometida, son los que se encuentran en mayor riesgo de presentarlas. De no tratarse adecuadamente pueden causar infecciones graves que, incluso podrían poner en riesgo la vida del adulto mayor.

Las úlceras por presión es una complicación evitable de la inmovilidad y afectan la calidad de vida de los adultos mayores. Las principales causas son la presión constante en cualquier parte del cuerpo, que disminuya el flujo sanguíneo, la fricción y rozamiento que se produce cuando la ropa se frota contra la piel del adulto mayor, en los cambios de postura, al frotar ciertas partes del cuerpo contra la cama y al deslizarse en la misma, cuando la cabecera está elevada.

Principales áreas afectadas por las úlceras por presión

Dependiendo de la situación del adulto mayor, serán las áreas de piel afectadas. Es decir, un adulto mayor que necesita permanecer en cama será más propenso a presentar escaras en la parte trasera y lateral de la cabeza, los omóplatos, cadera, espalda lumbar, coxis, talones, tobillos y detrás de las rodillas. Mientras que un adulto mayor en silla de ruedas presentará escaras en coxis, glúteos, omóplatos, columna vertebral, parte trasera de brazos y piernas que tienen contacto con la silla.

Áreas afectadas

Factores de riesgo

Existen factores de riesgo o condiciones que favorecen la aparición de úlceras por presión en adultos mayores encamados, o que pasan períodos prolongados de tiempo sentados. También existen situaciones que disminuyen  la resistencia de los tejidos, lo que produce lesiones. Entre los factores de riesgo más comunes para desarrollar escaras son las siguientes:

  • Exceso de humedad o piel reseca.
  • La humedad secundaria a los drenajes, exudados de heridas, orina y heces
  • Inmovilidad
  • Insuficiencia vascular
  • Presión arterial baja
  • Insuficiencia cardíaca
  • Anemia
  • Desnutrición y/o deshidratación
  • Presencia de sondas

Consulta a un médico si…

  • La piel luce agrietada, ampollada, escamosa o desgarrada.
  • Encuentras una úlcera abierta en la superficie de la piel.
  • Notas manchas de color amarillento en ropa, sábanas o sillas, incluso puede presentarse sangrado.
  • El adulto mayor presenta puntos de presión dolorosos o sensibles.
  • Cuenta con puntos de presión rojos en la piel que no desaparecen al retirar la presión de la zona.

Complicaciones de las úlceras por presión

Cuando las úlceras no son atendidas adecuadamente o en los primeros síntomas, se pueden presentar complicaciones que pueden poner en riesgo la vida:

  • Infección sistémica: se produce cuando la infección de la úlcera se pasa al torrente sanguíneo, también es conocida como septicemia.
  • Infecciones óseas y articulares: la infección mal atendida de las escaras, pueden traspasar a las articulaciones y huesos. A su vez puede dañar cartílagos y tejidos, además de reducir la función de articulaciones y extremidades.
  • Celulitis: es una infección de la piel y se relaciona con los tejidos blandos, suele causar calor, enrojecimiento e hinchazón de la zona afectada.
  • Cáncer: las úlceras no cicatrizadas a largo plazo pueden convertirse en un tipo de carcinoma de células escamosas.

Clasificación de las úlceras por presión

Dependiendo del daño causado a la piel y los tejidos afectados, las úlceras por presión se clasifican en cuatro. De la misma forma, en cada una de ellas el tratamiento será diferente.

  • 1° grado: aparecen los primeros signos: piel enrojecida, inflamación, calor local, dolor e insensibilidad.
  • 2° grado: la piel pierde grosor, se presenta como una úlcera superficial o ampolla.
  • 3° grado: es una úlcera más profunda, con pérdida total del grosor de la piel, se presenta lesión o muerte del tejido subcutáneo.
  • 4° grado: pérdida total del grosor de la piel, se presenta muerte del tejido o lesiones en músculo, hueso e incluso tendones.

Prevención de úlceras por presión

En la tercera edad los procesos de cicatrización son más lentos, la piel de las personas suele ser más delgada, frágil y presentar sequedad. Además de los períodos prolongados de reposo, contribuyen a la formación de úlceras por presión. Por ello, es de vital importancia la prevención de las escaras. Reposicionamiento periódico y ejercicio pasivo diario son algunas de las estrategias de prevención. Cerca del 95% de los casos de úlceras son prevenibles mediante la valoración periódica de la piel del adulto mayor.

  • Alimentación sana, nutritiva y balanceada. La buena alimentación evita su aparición, ya que la pérdida de grasa y tejido corporal disminuye, los cuales sirven de protección de las prominencias óseas. También previene las complicaciones locales como infecciones, además promueve su cicatrización.
  • Valorar el estado nutricional. Se debe adaptar una dieta alimenticia conforme las necesidades del adulto mayor, no se debe administrar suplementos, a menos que exista un déficit de vitaminas y minerales.
  • Hidratación. Una piel bien hidrata tiene menos riesgo de lesionarse. Por lo que se recomienda que el adulto mayor consuma agua en cantidades suficientes.
  • Mantener la piel limpia y seca. Se debe utilizar agua tibia y jabones neutros, en caso de que el adulto mayor tenga la piel seca, se debe aplicar una crema hidratante.
  • Prendas de algodón. Se recomienda que tanto la ropa del adulto mayor como la ropa de cama sea de algodón, además de estar seca y sin arrugas.
  • Utilizar cojines de espuma y colchones de presión alterna o de agua elimina la presión en caderas, tobillos y talones.
Te recomendamos visitar nuestra sección de productos en donde encontrarás diversos productos para prevenir y tratar las úlceras por presión: cojín de gel, almohadas ortopédicas, colchón de presión alterna, apósito quirúrgico, entre otros.

Tratamiento de las úlceras por presión

Se debe valorar el estado de la piel para identificar tempranamente los signos de lesión causados por la presión. Generalmente los primeros signos de una úlcera sobre una prominencia ósea, se presenta como un enrojecimiento de la piel. Es recomendable mantener la cama lo más horizontalmente que se pueda, siempre y cuando no esté médicamente contraindicado. Al movilizar al adulto mayor o hacer cambios posturales, se debe evitar al máximo el arrastre, ya que produce fricción, uno de los causantes de escaras.

Tratamiento farmacológico

  • Analgésicos: las úlceras por presión suelen ser dolorosas.
  • Antibióticos: una escara con infección debe tratarse con antibióticos. Sin embargo, con el uso de antibióticos tópicos se corre el riesgo de desarrollar resistencia bacteriana.
  • Óxido de zinc: conocida comercialmente como pasta Lassar se utiliza frecuentemente para cubrir y proteger las úlceras.

Tratamiento no farmacológico

  • Cuidado de la piel. Evitar el exceso de humedad y la sequedad de la piel, sobre todo en las prominencias óseas. Utilizar prendas fabricadas en algodón y mantenerlas limpias y secas.
  • Manejo de la presión. Se deben realizar cambios posturales cada dos o tres horas, siguiendo una rotación determinada. La movilización del adulto mayor minimizan el efecto de la presión. Los adultos mayores con sobrepeso y obesidad requieren de cambios posturales más frecuentes.

Apósitos quirúrgicos

Son productos utilizados para aislar, cubrir, proteger y facilitar el proceso de curación de una herida. Cuentan con diferentes mecanismos de acción:

  • Absorción: se utiliza a modo de esponja, el líquido penetra en los materiales del apósito.
  • Evaporación: permite que se evapore la humedad desde la superficie del apósito.
  • Retención de líquido: captan líquido para formar un gel que reduce el riesgo de maceración al rededor de la herida.
  • Bloqueo: atrapan bacterias y componentes del exudado.

Lavado de úlceras por presión

Para lavar las escaras se debe utilizar solución fisiológica o en su defecto, agua hervida fría. No se recomienda utilizar antisépticos cutáneos. Para eliminar las bacterias y tejido muerto se debe realizar la limpieza aplicando presión suficiente para retirar el tejido. Considera que la fricción con materiales rugosos, como esponjas y gasas, provocan pequeñas lesiones aumentando el riesgo de infección y retrasa la curación.

Cuidado de la úlcera por presión

Entre los cuidados generales de las úlceras por presión se encuentran los siguientes:

  • Aliviar la presión de la zona afectada.
  • Uso de medidas locales que disminuyan la presión y reduzcan la fricción y que permitan la visualización de la zona dañada sin lastimarla, se recomienda el uso de apósitos transparentes.
  • Limpieza de la úlcera.
  • Eliminación del tejido necrótico.
  • Aplicación de un material protector terapéutico que prevenga infección bacteriana.
  • Mantener la humedad en el lecho ulcerado a temperatura corporal.

Tratamiento de úlceras por presión

Algunas recomendaciones:

La inactividad del adulto mayor contribuye a la contractura y atrofia muscular y articular. Las personas de la tercera edad con movilidad reducida deben hacer ejercicio de movilización pasiva de las articulaciones. Se debe incluir que estimule la actividad y movimiento. Si el adulto mayor puede cambiar de posición por sí mismo, deberá hacerlo cada 15 minutos. De lo contrario, el cuidador principal deberá hacerlo por lo menos cada hora. Cuando el adulto mayor es de alto riesgo no debe permanecer más de dos horas sentado, aun si se utiliza sistemas de alivio de presión. 

¿Necesitas más Información o Ayuda?

Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM) Es un Organismo Público Descentralizado cuyo objetivo es garantizar el bienestar del adulto mayor. En él puedes encontrar Clubes y talleres para adultos mayores, que les permiten mantener una vida activa durante la vejez.

Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (SNDIF) Es un Organismo Público Descentralizado que tiene como objetivos principales promocionar la Asistencia Social y prestar servicios en ese campo. Como parte de la Asistencia Social puedes encontrar programas de salud, talleres y clubes para personas de la tercera edad.

Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) Es una Institución de Gobierno Federal dedicada a brindar servicios de salud y seguridad social a la población con afiliación al Instituto. En él puedes encontrar GeriatrIMSS que proporciona atención integral al adulto mayor mediante atención especializada.

Artículos y Fuentes de Información

Úlceras por presión. Medline plus

Úlceras de decúbito. Mayo Clinic

Tratamiento úlceras por presión

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