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Lo más importante
Más de 30 millones de mexicanos viven con hipertensión arterial —y la mayoría no lo sabe. Según la Ensanut 2021-2024, apenas el 36.3% de quienes tienen tratamiento
logra mantener su presión bajo control. En adultos mayores de 60 años la situación es aún más crítica: la prevalencia de hipertensión supera el 60% de la población, convirtiéndola en
la principal amenaza cardiovascular de esta etapa de vida.
Y sin embargo, no toda variación de la presión arterial normal en adultos mayores indica enfermedad. El envejecimiento genera cambios fisiológicos en el sistema cardiovascular —en los vasos
sanguíneos, el corazón y sus válvulas— que modifican los valores de referencia. Entender esa diferencia puede marcar la pauta entre un diagnóstico correcto y una alarma innecesaria.
En este artículo encontrarás qué indica la presión arterial, cómo se mide, cuáles son los valores normales según la edad y qué síntomas debes vigilar si hay una variación significativa.
✅ Información actualizada 2026: Este artículo ha sido revisado por nuestro equipo editorial para reflejar los valores de referencia, guías clínicas y datos epidemiológicos vigentes al año en curso, incluyendo las guías AHA/ACC 2025 y ESC 2024.
Cada vez que el corazón late, bombea sangre hacia las arterias. La fuerza que ejerce esa sangre al empujarse contra las paredes de las arterias se llama Presión Arterial.
Esta medición se realiza con un baumanómetro y arroja un valor compuesto por dos números, por ejemplo 120/80 mmHg. El número mayor es la
presión Sistólica —la presión máxima que ejerce el corazón al latir—, mientras que el número menor es la presión Diastólica —la presión en las arterias entre un latido y
otro—.

Los valores normales de presión arterial se establecen a partir de estudios poblacionales amplios. La presión considerada ideal ronda los 120/80 mmHg, aunque los valores
siempre varían de persona a persona.
En una persona mayor, los valores de la presión sistólica tienden a ser un poco más elevados que en adultos jóvenes, porque con el paso del tiempo las arterias pierden elasticidad y no
amortiguan igual las presiones generadas por el corazón. Esto no significa que la elevación sea normal o inocua: cuando la presión arterial sistólica supera los 140 mmHg y la diastólica supera los 90
mmHg, la persona debe ser considerada hipertensa y requiere tratamiento, según la Secretaría de Salud de México y la
guía clínica del IMSS vigente.
Nota sobre guías internacionales 2025: Las nuevas guías AHA/ACC 2025 (Estados Unidos) y ESC 2024 (Europa) establecen que el objetivo de control en la
mayoría de los pacientes tratados debe ser inferior a 130/80 mmHg. Para adultos mayores frágiles o mayores de 85 años se aplican objetivos más flexibles. Si tu médico te indica una meta
diferente a la tradicional 140/90, es probable que esté siguiendo estas guías más recientes. Conoce más sobre la guía AHA/ACC 2025.
La prevalencia de hipertensión arterial en adultos mayores supera el 60% de la población, por lo que es fundamental
llevar un monitoreo regular.
La siguiente tabla muestra los rangos de presión arterial comúnmente observados en cada grupo de edad. Son rangos descriptivos, no metas ideales. En cualquier caso, una presión
sistólica mayor a 140 mmHg y diastólica mayor a 90 mmHg en adultos mayores indica hipertensión y requiere evaluación médica.
| Grupo de edad | Rangos frecuentemente observados |
| Jóvenes (17 a 24 años) | 120/60 – 130/85 mmHg |
| Adulto joven (25 a 59 años) | 110/70 – 140/90 mmHg |
| Adulto mayor (60 años o más) | 115/75 – 140/90 mmHg (valores ideales); por encima de 140/90 se considera hipertensión |
Estos rangos varían porque conforme envejecemos los vasos sanguíneos se endurecen, lo que puede derivar en una condición conocida como arteriosclerosis —la calcificación progresiva de las arterias—. Recuerda: cualquier persona con más de 140 mmHg
en sistólica y 90 mmHg en diastólica debe ser evaluada por un médico.
Cuando los valores de presión arterial se elevan por encima del rango normal hablamos de Hipertensión; cuando bajan de forma significativa, de Hipotensión.
Es fundamental llevar un control periódico de este parámetro. Puedes hacerlo de forma regular en casa con un baumanómetro. Te invitamos a conocer más sobre este instrumento y cómo usarlo correctamente.
En adultos mayores, la Hipertensión es mucho más frecuente. Sin embargo, quienes reciben tratamiento farmacológico para controlarla también pueden experimentar episodios de Hipotensión, especialmente cuando
toman combinaciones de fármacos antihipertensivos.
La Hipotensión Arterial es una disminución significativa de los valores normales de presión, generalmente con mediciones de 90/60 mmHg o menos. Sus síntomas más comunes incluyen:
Puede presentarse como una disfunción en la que los vasos sanguíneos pierden capacidad para mantener una presión constante, o como efecto secundario de medicamentos con acción hipotensora.
Cuando las causas anteriores han sido descartadas, se distinguen dos tipos principales de Hipotensión:
Es el descenso abrupto de la presión al ponerse de pie después de estar sentado o acostado. Muy frecuente en adultos mayores en recuperación de lesiones, cirugías o enfermedades con reposo
prolongado. Sus síntomas principales son mareo, aturdimiento e incluso desmayos.
Es el descenso de la presión después de ingerir alimentos. Ocurre cuando el cuerpo no logra compensar el aumento de flujo sanguíneo hacia el aparato digestivo post-comida. Más común en
adultos mayores con Hipertensión Arterial. Sus síntomas principales son mareos, caídas y desmayo.
Al ser generalmente un problema transitorio, el tratamiento se centra en el control de los síntomas y la causa subyacente. No existe un fármaco específico para la Hipotensión. Las medidas dependen de la
causa:
La Hipertensión Arterial Sistémica se diagnostica cuando la presión arterial es mayor de 140/90 mmHg en tres mediciones correctas, tomadas en al menos dos días diferentes. Es un padecimiento
de múltiples causas y, según la Secretaría de Salud de México, afecta a más de 30 millones de personas en el país.
Para diagnosticar a un adulto mayor como hipertenso se debe tomar la presión en ambos brazos, en al menos dos días distintos y a la misma hora.
La Hipertensión Arterial es conocida como el “asesino silencioso” porque en la mayoría de los casos no presenta síntomas hasta que ya ha dañado algún órgano. Cuando sí hay
síntomas, los más frecuentes son:
La Hipertensión puede clasificarse según su causa en dos tipos:
La más común en personas jóvenes, aunque también se presenta en adultos mayores. Se clasifica así cuando no existe un padecimiento previo identificado como causa. Su origen puede estar en el
estilo de vida, los hábitos alimenticios o los cambios fisiológicos propios del envejecimiento.
La más frecuente en adultos mayores. Se denomina secundaria cuando existe una enfermedad preexistente o el consumo de un medicamento que está alterando los valores de presión arterial.
Dentro de la Valoración Geriátrica Integral se recomienda investigar todas las causas posibles de hipertensión secundaria en adultos mayores de 60 años. Las más frecuentes son:
Según qué tan elevados están los valores, la Hipertensión se clasifica en tres grados:
Sistólica de 130–139 mmHg y diastólica de 85–89 mmHg. Este grado aplica principalmente en personas jóvenes. En adultos mayores, estos valores pueden deberse al endurecimiento natural de los vasos y deben
evaluarse en contexto.
Sistólica de 140–159 mmHg y diastólica de 90–99 mmHg. El tratamiento principal es el cambio de estilo de vida y hábitos; se inicia tratamiento farmacológico solo si los valores no
disminuyen.
Sistólica de 160–179 mmHg y diastólica de 100–109 mmHg. Requiere tratamiento farmacológico desde el inicio, además de plan nutricional y cambio de hábitos.
Sistólica ≥180 mmHg y diastólica ≥110 mmHg. En este grado suelen verse afectados otros órganos: riñones, corazón e incluso los ojos.
Se presenta cuando la sistólica es ≥140 mmHg pero la diastólica es menor a 90 mmHg. Es el tipo más común en adultos mayores, causada por la pérdida de elasticidad de los vasos sanguíneos con
aterosclerosis progresiva. Quienes la padecen tienen 2 a 4 veces más riesgo de sufrir infarto al miocardio, hipertrofia ventricular izquierda, mortalidad cardiovascular y disfunción renal. Se
estima que el 87% de los adultos mayores hipertensos padecen este tipo.
El diagnóstico requiere mediciones periódicas. Valores por encima de 140/90 mmHg sugieren Hipertensión Arterial. Además, se realizan exámenes de sangre para identificar causas y descartar
enfermedades asociadas: citometría hemática, química sanguínea, electrolitos séricos, ácido úrico, perfil de lípidos, colesterol total, triglicéridos y examen general de orina (EGO).
Se recomienda también un Electrocardiograma (ECG) para descartar hipertrofia ventricular o bloqueo. El estudio Holter MAPA (Monitorización Ambulatoria de la Presión
Arterial) es de gran utilidad cuando los valores en casa no coinciden con los del consultorio, o cuando se sospecha de hipertensión nocturna por daño renal. Una placa de tórax completa el protocolo diagnóstico
estándar.
Sin tratamiento oportuno y adecuado, la Hipertensión puede provocar:
El tratamiento combina medicamentos y cambios de estilo de vida, adaptados a la condición específica de cada adulto mayor.
Cuando la presión arterial supera los 160 mmHg en sistólica, se debe iniciar tratamiento farmacológico. En adultos mayores se recomiendan los fármacos de primera línea: diuréticos y
calcio bloqueadores (sin beta-bloqueadores como primera elección). La meta es lograr una presión sistólica menor a 140 mmHg y una diastólica no menor a 65 mmHg para
evitar el riesgo isquémico asociado a valores diastólicos muy bajos.
Nota 2025: Las nuevas guías internacionales (AHA/ACC 2025 y ESC 2024) recomiendan objetivos más estrictos —sistólica de 120–130 mmHg— para la mayoría de los pacientes
tratados, siempre que sea bien tolerado. Para adultos mayores frágiles o mayores de 85 años se aplican objetivos individualizados.

Diuréticos:
Calcio Bloqueadores:
Los cambios de estilo de vida son parte fundamental del tratamiento en cualquier grado de Hipertensión:
La Crisis Hipertensiva es un aumento súbito de la presión arterial por encima de 180/120 mmHg. Puede provocar un accidente cerebrovascular y daño grave a los vasos sanguíneos. Sus síntomas
más comunes son:
Si se presentan estos síntomas, acude de inmediato al hospital más cercano. No esperes a que los síntomas disminuyan solos.
En México, la guía clínica del IMSS considera que una presión arterial normal en adultos mayores —incluyendo los mayores de 70 años— debe ser menor a 140/90 mmHg. Las nuevas guías
internacionales AHA/ACC 2025 recomiendan como meta de control menos de 130/80 mmHg en la mayoría de los pacientes tratados, siempre que sea bien tolerado. En personas frágiles o mayores de 85
años, el objetivo se adapta individualmente con el médico.
Lo ideal es medirla al menos una vez al día, a la misma hora, si ya tiene diagnóstico de hipertensión o toma medicamento. Si aún no hay diagnóstico, se recomienda tomársela al menos una vez
a la semana como control preventivo, especialmente si hay factores de riesgo (obesidad, diabetes, tabaquismo, antecedentes familiares).
No necesariamente desde el primer momento. En Grado 1 (140–159/90–99 mmHg), el primer paso suele ser un cambio de estilo de vida: reducir sal, hacer ejercicio moderado y ajustar la
alimentación. El médico inicia el medicamento si los valores no mejoran en un plazo razonable o si hay otros factores de riesgo. A partir del Grado 2, el tratamiento farmacológico es prácticamente siempre
necesario.
Sí, y es parte del tratamiento. Se recomiendan actividades aeróbicas de intensidad moderada: caminar, nadar o andar en bicicleta estática, 30 minutos al día, 5 o 6 veces por semana. Siempre
con autorización médica previa y adaptando la intensidad a las condiciones físicas de cada persona.
Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM) — Organismo Público Descentralizado cuyo
objetivo es garantizar el bienestar del adulto mayor en México.
Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) — Ofrece servicios de salud y seguridad social. A través de GeriatrIMSS puedes acceder a atención geriátrica especializada.
Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades (CENAPRECE) — Dependencia de la Secretaría de
Salud encargada de la prevención de enfermedades, incluyendo el Programa de Salud en el Adulto y en el Anciano.
Sociedad Mexicana para el Estudio de la Hipertensión (SMEH) — Fuente de información especializada sobre
hipertensión arterial en México.
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